ANALISIS NACIONAL

OLA DE PROTECCIONISMO Y AGRESIVIDAD COMERCIAL

El primer dato que se aguardaba en una semana especialmente importante para la comprensión de qué es lo que está sucediendo realmente en ese entorno tan volátil de la economía fue positivo. El epicentro de la crisis que sacude los mercados y ahora amenaza a la periferia está claramente localizado en los EEUU y la abrupta disminución del dEficit comercial, unos US$ 3.000 millones menos supone una reducción cercana al 5% de uno de los dos dEficit que asustan al mundo. Ello se corresponde con la reducción de algunos precios y reducción de volúmenes de importación pero, esencialmente se corresponden con un fenomenal impulso exportador de los EEUU sobre todos los mercados destacándose el aumento de las ventas industriales a Brasil y Argentina.

La primera noticia esperada fue positiva aunque, de inmediato, su efecto fue neutralizado y revertido cuando se supo que, luego de pasar a pérdidas US$ 1.500 millones de dólares de productos securitizados, las acciones de JPMorgan Chase & Co se derrumbaron un 10% en pocos minutos. Pese a todo, es tal el desconcierto que casi por reflejos los grandes fondos, de pensiones esencialmente, se recuestan sobre el dólar norteamericano. Una ola de decisiones comerciales defensivas u ofensivas según el caso comienza a implementarse en países que afrontan el momento desde situaciones y posibilidades muy diferentes. Bloqueada en algunos mercados de alto valor, Conaprole liquidó la remisión de julio con una primera disminución -del 3%- de los aún elevados precios de la leche al productor. Ya los mercados de lácteos y derivados se han cerrado y las pequeñas brechas son usufructuadas por los grandes jugadores que han vuelto al mercado, EEUU en este caso.

En ese escenario se conoció ayer un documento del comité de negociación agrícola reunido en sesión especial el lunes en Ginebra. En él, su presidente, Crawford Falconer, admite la derrota en la negociación, intenta explicarla y por fin, aterrado por lo que pudiera ser una nueva ola de proteccionismo agrícola, invita tímidamente a volver a la negociación.

Es obvia la inferencia que esto supone para Uruguay, enfrentado de pronto a un escenario en el cual, el único -aunque no menor- dato positivo, es la caída del precio del petróleo. Todo lo demás está fuera de control y es adverso. Sería deseable que los riesgos internalizados fueran informados y explicados adecuadamente por las autoridades económicas.

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