"Nos hemos prometido decir solo la verdad"
En los últimos días existieron versiones de prensa en medios de Argentina, en los que se informa sobre un posible brote de fiebre aftosa en la zona de mesopotamia. Las autoridades argentinas rechazaron esos rumores, pero se está vacunando contra el virus.
A esta información se sumó la posibilidad de que ahora exista un rebrote de fiebre aftosa en sur del Brasil, en la zona de Bagé. Al respecto aún no hay información oficial.
El ministro González señaló que hasta el momento no ha habido ninguna comunicación y dijo que espera que tanto Argentina como Brasil emitan un comunicado a la brevedad para analizar las medidas a tomar. No obstante aclaró que «el Uruguay no va a bajar la guardia».
«Hemos llegado a un acuerdo de decirnos la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad; y esperamos que eso se cumpla», agregó.
Fomentar producción
González realizó estas declaraciones luego de participar ayer junto al presidente Jorge Batlle de una reunión en la que se analizó el futuro de la producción ovina del Uruguay.
Del encuentro también participaron el presidente del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias, Pedro Bonino, el presidente del Secretariado Uruguayo de la Lana, Luis Pedro Sáenz, el presidente de la Sociedad de Criadores de Merino australiano del Uruguay, Francisco Donagaray.
En la reunión se analizó la marcha del proyecto de Merino fino en el Uruguay que comenzó hace tres años, y busca que, dentro de cinco años, el país deje de importar este producto y comience a exportarlo.
Se explicó que las lanas finas de menos de 20 micras –producida por el merino australiano– son las que mejor se adaptan a la industria textil. Además permite explotar los suelos de basalto superficial del norte del país, los cuales son bastante pobres para cualquier otro tipo de producción.
Sáenz manifestó que «hay una zona muy importante del país que es donde el merino es el animal ideal para producir en esos lugares, y por lo tanto vamos a ir adecuándonos a las tierras y a las pasturas».
En tanto, Bonino explicó que se trata de «un proyecto de investigación conjuntamente con el desarrollo productivo y comercial. Es un proyecto simultáneo donde la tecnología se pone a disposición de una sociedad de productores tratando de adaptar la lana que produce esa raza a determinados suelos del país».
«Acá hay una excelente oportunidad de mejorar el ingreso del productor valorizando el producto, diferenciando el producto» señaló el presidente del INIA.
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