PRECIOS MAYORISTAS, OTRA ADVERTENCIA MAS
En el comunicado del INE se informa que nuevamente la mitad del incremento de los precios acusado en el mes se originó en el agro y algo menos en el tramo industrial de las cadenas. El fuerte aumento de los rubros de base agropecuaria era esperado dado el incremento de la poszafra ganadera y los derivados del aumento que hasta mediados de mes, al menos, habían tenido los precios de la agricultura industrial. A lo esperado se le agregó un nuevo aumento de las frutas, compensado en el mes por la caída de los precios de la canasta hortícola, esencialmente atribuible al descenso del precio de la papa. En suma, la volatilidad de los precios agrícolas, esencialmente la de aquellos de producción protegida destinada al consumo familiar, continúa dependiendo de cuánto llueva y de la pericia del cálculo que realizan los técnicos del MGAP en consulta con los grandes productores e importadores a los efectos de autorizar las importaciones con gradualismo y sinuosidades exasperantes. Ayer, precisamente, el MGAP difundió la autorización concedida a solicitudes de importación que, en general, excedían los tonelajes solicitados. Mientras tanto, en el sector industrial hay rubros que comienzan a sufrir la multiplicación de los precios a partir de la disminución de la productividad.
A partir de hoy y hasta el martes los importadores de frutas y hortalizas autorizados parcialmente por el MGAP deberán solicitar sus certificados sanitarios y desde la semana próxima, teóricamente, entre la presión de la importación y la del Poder Ejecutivo, que podrá disminuir el IVA como estime conveniente, se corregirán algunos picos de precios alarmantes, los de la cebolla o la manzana, por ejemplo. La interrogante frente al nuevo aditivo que mantiene expectativas inflacionarias muy elevadas consiste en cuándo el MGAP y el MEF lograrán concretar lo que sus jerarcas han declarado conveniente hace ya demasiado tiempo: satisfacer las mayores necesidades y posibilidades de consumidores que antes que comprar línea blanca consumen más frutas y hortalizas, abriendo más un sector en el cual la protección a los productores puede arbitrarse con más modernidad que cerrando fronteras o graduando plazos de concesión de certificados sanitarios.
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