El gremio se reunió ayer con el presidente del ente, Jorge Sanguinetti

Importación de combustibles sería el fin de Ancap, según los funcionarios

La federación de funcionarios señaló en la ocasión su posición sobre la necesidad de defender a la empresa, mientras que Sanguinetti realizó una evaluación sobre las diferentes alternativas que para algunas obras, como la refinería de petróleo, se tienen planteadas para el futuro.

Sanguinetti fundamentalmente fue a escuchar la posición de los trabajadores, ya que los grandes cambios para Ancap recién se estarían introduciendo en 2001. El presidente de la gremial, Hugo De Mello, dijo al terminar la reunión que aún no existe una definición sobre el futuro de la refinería. Durante el encuentro, el presidente de Ancap señaló que hay varios equipos de técnicos trabajando en este tema y que a la brevedad existirá una definición sobre si se continúan o no las obras. De Mello señaló que se espera un buen relacionamiento con Sanguinetti, ya que el diálogo quedó abierto.

Recientemente la Federación de Funcionarios de Ancap envió una carta a Jorge Sanguinetti donde se señalaba que la actitud del gremio es «poder abrir un franco diálogo» sobre diferentes temas que atañen al ente y «llegar a acuerdos para mantener a Ancap al servicio del país y con precios competitivos».

En la misiva y como opinión del gremio se indica que «Ancap debe ofrecer precios ex refinería, competitivos con los precios de importación. Se debería fijar en acuerdo con el Poder Ejecutivo, plazos y condiciones para llegar a ese objetivo». Algunas de esas condiciones propuestas son la modernización y profesionalización de la gestión, lo que implica una despartidización de la gestión. A esto se agregan inversiones en la refinería para alcanzar escalas y calidad de producción competitivas y la consolidación de Ancap en el mercado nacional, recuperando el margen de ganancia de la distribución (hoy en manos de privados) con una unidad de negocios propia de la empresa.

Los funcionarios proponen asimismo la búsqueda de nuevas asociaciones comerciales «para un mejor posicionamiento regional, considerando no solamente la comercialización sino también el suministro de crudo» y la equiparación tributaria con las empresas privadas.

La modificación de determinadas normativas para la empresa pública y la capacitación y estímulos al personal «para su involucramiento participativo y responsable en la gestión» también forman parte de la propuesta.

 

Bajar los precios

La gremial considera que el camino de bajar el precio de los combustibles mediante la importación directa de estos, y la suspensión de las inversiones en la refinería, «lisa y llanamente» significarían el fin de la empresa estatal y a la larga «un serio perjuicio a la producción y al consumidor nacional».

También cuestionan si la libre importación de combustible, provocará una baja de los precios.

«La verdad empírica reciente indica lo contrario. En una industria como la del petróleo, muy concentrada y cartelizada desde sus inicios, la libre competencia está muy alejada de la realidad. La Argentina desmonopolizada, desregualda y privatizada tiene los mismos precios al consumidor que el Uruguay estatal y monopólico».

«La explicación es sencilla: no bajaron los precios de los combustibles pero si subieron las ganancias de las multinacionales que las transfieren a sus países de origen» señala el documento entregado a Sanguinetti.

Se agrega que «si el país queda en manos de las multinacionales y sin la presencia fuerte y testigo de Ancap: ¿se puede confiar en el mantenimeinto de precios y en la seguridad del abastecimeinto?, ¿puede el productor rural seguir esperando el gasoil subsidiado y a un mismo precio en todo el país?, ¿puede el industrial contar con un fueloil subsidiado y un abastecedor comprensivo con sus dificultades de pago y preocupado por el trabajo nacional como lo es hoy Ancap?».

Estas son algunas de las preguntas de los trabajadores, los cuales recuerdan que «Ancap fue creada para asegurar el abastecimiento y para no depender de las multinacionales del petróleo que ya actuaban en el país y la región; y, para que, parte de las ganancias que genera la industria de los combustibles quedaran en el país con fines de desarrollo económico y social. Mucho ha cambiado la economía, el país y el mundo desde entonces.

Es necesario que Ancap se adapte y sea capaz de sobrevivir en las nuevas condiciones de los mercados (nuevas regulaciones, regionalización, competitividad, etc.) porque aquellos objetivos siguen siendo hoy, vigentes y actuales.

La posibilidad de una rebaja inmediata de los combustibles –necesaria para la reactivación del país– pasa porque Ancap lo haga, y esto es posible si bajan los preciso del petróleo crudo y a través de una rebaja impositiva que depende del Poder Ejecutivo».

Se recordó que en el precio de los combustibles el 70% lo componen el valor de la materia prima (petróleo) y los impuestos aplicados por el Estado.

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