ANALISIS NACIONAL

Los reflejos se activan cuando cae el dolar…

Hoy se conocerá el estado de expectativas en materia inflacionaria, un indicador de aproximación al pensamiento de los formadores de opinión y asesores en la toma de decisiones de riesgo. El BCU difundirá el resultado de una herramienta que sus servicios utilizan para ir verificando sus propias expectativas y, eventualmente, para corregir o adecuar la política monetaria. Esa encuesta tiene problemas y limitaciones, entre otras aquellas derivadas de la inexistencia de un ranking público de la calidad de los predictores a partir de la evaluación ex post de las proyecciones. Sin embargo esta encuesta tiene su importancia. Es leída con atención por quienes deben tomar decisiones de riesgo. Y ahora es leída también por las organizaciones sindicales.

Es probable que la mediana de la estimación de inflación para los doce meses que finalizan en junio próximo se ubique por primera vez en los últimos siete meses encima del 7% que el gobierno acaba de informar el miércoles pasado continúa siendo el máximo soportable para la presupuestación equilibrada del sector público, al menos.

Exactamente esta misma situación se produjo a esta misma altura el año pasado, momento en el cual y sin solución de continuidad hasta ahora, el país comenzó a sospechar explícitamente que al gobierno le resultaría difícil afrontar el rebrote inflacionario en una perspectiva de mediano plazo. A partir de aquellos resultados se adoptó un conjunto de medidas, en lo que importa y duele: flexibilización de pauta y ajustes relativamente importantes de política monetaria. Tardíamente, en octubre se aumentó la Tasa de Política Monetaria del 5% al 7%, luego de un aval personal y explícito del Dr. Vázquez al Directorio del BCU. De no haberse realizado entonces aquel reconocimiento de lo que estaban comenzando a adelantar las predicciones de analistas que confiaban bastante más que ahora en la voluntad estabilizadora del gobierno, hoy estaríamos en una situación bastante peor que en aquel entonces.

El Copom y el gobierno, incluyendo naturalmente al presidente Vázquez, saben o sospechan cuál será el número de hoy. Empero, y a diferencia de las respuestas y las formas que asumió entre julio y noviembre la confrontación con lo que se nos venía, hoy hay una sensación de elusión que deja al BCU la garantía última de los más pobres en una situación muy incómoda; alejado, además, de la atención de las representaciones políticas y sociales presumiblemente interesadas en saber, al menos, cómo se hace para combatir la inflación sin recorrer el camino del Indec o intentar piruetas fiscales de corto plazo. Porque para defender al dólar -aunque ahora cuesta un poco más- hay una abundante biblioteca en este país.

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