Generarán sello que garantice uso adecuado de fitosanitarios
En los últimos años, la protección del medio ambiente y los efectos de las sustancias usadas en la agricultura sobre el medio y los seres humanos, han cobrado importancia.
Un grupo de trabajo integrado por INIA, Facultad de Agronomía, Digegra y Jumecal (cooperativa de Melilla) está ultimando detalles para el inicio de la ejecución del programa denominado «Estrategia de manejo en aspectos ambientales y en temas fitosanitarios frutícolas».
El objetivo del programa es lograr en los próximos años carpocapsa y grafolita cero en el área de Melilla. La estrategia parte de la base de un programa de control zonal y no predial mediante el uso de feromonas complementado con trampeo para monitoreo de la plaga y de aplicaciones estratégicas de insecticidas amigables con el ambiente.
El programa permitirá que toda la zona produzca fruta con posibilidades de ser certificada con origen Melilla, y producida bajo estándares de calidad y protección al ambiente y al consumo.
Este punto es clave para la habilitación de estos productos a mercados del primer mundo que exigen con firmeza este tipo de manejo e inocuidad de las prácticas agrícolas.
Elemento central
Este concepto implica considerar al ecosistema como un elemento central donde el equilibrio de nutrientes, la preservación de la fertilidad del suelo y la diversidad ambiental constituyen los componentes esenciales.
El sistema busca en esencia un equilibrio entre la protección del ambiente, la rentabilidad de la producción y las demandas de los consumidores.
El elemento central del sistema es el manejo de plagas y enfermedades a través de la utilización de elementos biológicos, químicos, bioquímicos y del manejo de los recursos del propio ambiente de sustento del cultivo.
Impacto
La mayoría de los sistemas de producción actuales incluyen el uso de productos fitosanitarios. Su uso tiene diferentes impactos sobre el medio ambiente, y sobre los seres humanos que los consumen, variando con los cultivos, sistemas de producción y la forma, y usados en la producción agrícola. El impacto de los plaguicidas sobre el ambiente depende, entre otros factores, de sus características, la frecuencia de uso, la forma de aplicación y la dosis empleada, entre otros.
En el presente año, y a partir del censo de población de la plaga, efectuado en la zafra pasada quedaron identificadas tres subzonas o núcleos donde se comenzará a aplicar la metodología de trabajo para la zafra venidera, que son el tramo inicial de Camino.
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