
Cuando en el mes de marzo algunos analistas señalaron que el precio del novillo gordo en nuestro país iba a superar los US$3,00 por kilogramo de carne, se interpretó por parte de algunos sectores como un anhelo más que una posibilidad cierta, una aspiración para que el precio de la carne compensara un poco el incremento que han tenido los insumos para hacer mejoramientos, racionar y brindar la mejor sanidad a los animales. Sin embargo, en las primeras semanas de la tradicional poszafra el valor ya fue superado y sobre todo desde el Litoral se informa que esta semana se están cerrando negocios a US$3,05 el kilogramo por tropas numerosas y con buena clase y terminación.
La semana pasada LA REPUBLICA había informado que el precio de tres dólares se había comenzado a manejar como corriente, negocios que habían sido reportados en algunas zonas del país, donde no se utiliza mucho la suplementación de los ganados.
Según INAC, la faena ha sufrido un impacto negativo y el número de los animales faenados durante la últimas semana bajó un once por ciento, algunas empresas han disminuido los días de actividad, como consecuencia de que no encuentran materia prima a un precio acorde a su operativa.
Cabe recordar que en el último trimestre el Novillo Tipo que mide el Instituto Cárnico marcó la mayor diferencia entre el precio industrial de venta bruto y lo que recibe el productor. La diferencia fue determinada en gran medida por el problema climático que afectó al país durante el otoño. Ahora la situación cambió de modo sustancial y tal como se había anunciado se vive un momento de poszafra como las que caracterizaban los inviernos uruguayos hace más de una década: escasez extrema de ganados preparados y precios muy elevados.
Los novillos más livianos que no eran muy demandados por la industria han experimentado también aumentos que los sitúan en los US$ 2,90 por kilogramo de carne, categoría que está siendo demandada para el abasto interno. Algunos pequeños mataderos del interior que se dedican al abasto local llegan a pagar incluso un poco más por tropas de estos animales.
Consignatarios consultados por LA REPUBLICA indicaron que hay que esperar un par de semanas para evaluar si esta tendencia alcista se estabiliza en los actuales precios o si por el contrario el precio de la carne sigue creciendo rumbo a un máximo histórico sin precedentes y que puede complicar aún más el abasto interno, por lo menos durante el invierno que, de acuerdo al retraso que hubo en la implantación de pasturas, puede ser largo desde el punto de vista forrajero.
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