ANALISIS NACIONAL

EL GOBIERNO DEBE REVISAR SU OFERTA SALARIAL

Hoy se reanuda la conversación formal (la explícita) sobre un eventual acuerdo salarial razonable. Empero, ya con las cifras de producto del primer trimestre en estado público y con la obviedad de una revisión de la proyección oficial de crecimiento para 2008 que del 5.2% pasará seguramente al entorno del 7%, es natural pensar que el gobierno deberá modificar su propuesta del jueves pasado. De no ser así, la brecha entre la reivindicación de los trabajadores y esa guía oficial será demasiado ancha e indefendible. Es obvio que ha tomado estado público el fuerte aumento de la productividad del trabajo, y es obvio también que la realidad de los resultados devela la existencia de un espacio fiscal mayor, marcadamente mayor al utilizado en la presupuestación. No es posible soslayar esto. En tanto es lógico que las organizaciones de los trabajadores demanden nuevas respuestas en materia de pauta y distribución del valor agregado. Sobre todo si, paralelamente a la divulgación de los resultados informados el martes por el BCU, el gobierno ha logrado convencernos que la economía no tiene más riesgo por delante que el encarecimiento de la factura petrolera. Si este es el único problema ­razonarán los delegados obreros­ alcanza con que el precio del petróleo no supere los US$ 120 devaluados progresivamente para que las cuentas cierren perfectamente con pautas de incremento salarial en la base, que si no están en los $ 8.200 tampoco tienen nada que ver ya con los $ 4.250 propuestos.

Los números del crecimiento, divulgados ahora con un estricto cumplimiento del calendario preanunciado de divulgación de información oficial, colocan al gobierno en una posición difícil. Entre otras cosas porque esos datos revelan la razón de la seguridad con la cual el equipo económico, muy solvente e informado, ha venido defendiendo los equilibrios presupuestales objetados sin mucha convicción en la costumbrista crítica de la oposición.

Ahora, el gobierno debe revisar toda su argumentación y, además de introducir algunas modificaciones a su propuesta salarial, debe advertir de manera más clara la inconveniencia de reivindicaciones excesivas. Pero por la positiva y en procura de un acuerdo amplio que involucre a toda su bancada y se extienda a la porción de oposición que está en condiciones de operar con inteligencia y razonabilidad.

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