
Al término de abril y en una perspectiva anual, el resultado global del sector público no financiero gobierno central, empresas e intendencias advierte sobre el acceso del país a una situación de equilibrio en la cual el gobierno ya no cuenta con los márgenes con que se ha venido manejando en los meses previos.
A partir de abril del año pasado el sector público había ostentado superávit global de sus cuentas hasta el ajuste anual de diciembre, situación que se retomó en los primeros meses del presente año hasta que, como consecuencia del mayor costo energético, el resultado global se expresa como un mínimo pero indicativo 0,1% del PIB en rojo.
El comunicado que acompañó la emisión de los números del Ministerio de Economía sobre el límite de la fecha preanunciada de libración de la información mensual, avanza en la explicación relativamente compleja del resultado corrigiendo un resultado negativo más pronunciado, un punto del producto, por el gasto en el que incurriera Ancap por compra de petróleo durante abril.
Importa advertir que el criterio que sigue utilizando el MEF para informar los resultados de las cuentas públicas sigue siendo el de caja y no el devengado, lo que determina que el seguimiento mensual de los resultados se vea fuertemente afectado por fenómenos estacionales, tanto en los ingresos como en los egresos. En tanto el análisis del comportamiento fiscal debe hacerse necesariamente en términos más prolongados y en advertencia de las Notas correspondientes.
El comunicado del MEF explica el deterioro de las cuentas en abril indicando que, antes de pagar intereses, el resultado primario descendió al 3,4% ya excluido el gasto de reposición del stock de petróleo pagado en el mes como consecuencia de los resultados adversos de la generación de energía de UTE.
En la perspectiva anual continúa descendiendo el peso del servicio de deuda, en los doce meses finalizados a abril. Sin embargo, ese “ahorro” financiero que está logrando el país ya no alcanza a compensar el mayor gasto energético y en tanto se genera ese déficit que “corregido” por la variación del stock petrolero produce ese -0,1% del PIB del resultado global consolidado.
El gasto primario no energético del gobierno se mantiene sin grandes variantes mientras que comienza a advertirse un crecimiento de la inversión (3,7% del PIB), crecimiento que se observará desde ahora como una constante.
El otro dato a resaltar es la compensación de los desequilibrios que ahora va consolidando una recaudación mayor en términos absolutos y de relación con el PIB mayor: 17,4% del PIB. También en este renglón el gobierno tiene aproximadamente un medio punto más de margen del PIB sobre los ratios de los años precedentes que “habilita” a la DGI a incrementar un poco más su recaudación real.
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