ANALISIS NACIONAL

UNA EMISION CARA Y MAL COMUNICADA

Ayer se anunció la emisión realizada por el Banco Mundial de un título de deuda propio (Euronota) nominado en pesos indexados ­una unidad de cuenta que no es moneda nacional propiamente dicha- por un equivalente en dólares norteamericanos del orden de U$S 100 millones, con vencimiento a nueve años y una tasa (cupón) de 3.4%. Ese monto es afectado por el BM a cubrir un crédito aprobado en junio pasado destinado a implementar políticas de desarrollo y la implementación de reformas en Uruguay.

La oblicua e inesperada salida de Uruguay al mercado privado del crédito utilizando al «big brother» en la jerga del multiletarismo económico, despertó un interés que permitió negociar la tasa bajándola a último momento en medio punto porcentual aproximadamente.

 

La emisión ha sido calificada como un éxito y difundida con bombos y platillos en una comunicación que si no es revisada y ajustada va a terminar saturando en muy breve plazo todos los poros de la atención publica que permanecen abiertos respecto a la materia económica.

 

Esa emisión resuelve algunos problemas que a la opinión pública le cuesta decodificar, tanto como a nosotros comunicar.

Entre ellos un margen mayor para que las AFAP puedan seguir cumpliendo su rol esencial en el mercado de capitales: financiar al gobierno a tasas convenientes ­para los trabajadores primero… Permite una cierta permanencia del país ­aunque indirecta- en el mercado internacional del crédito privado, del cual está prácticamente excluido en este momento debido a una calificación de riesgo que se ha rezagado tres escalones enteros respecto a una gran cantidad de emisores periféricos.

 

Pero el problema mayor que tiene este tipo de emisiones es similar a la que ahora sobrevuela todo el programa ampliado de emisión de deuda pública en Unidades Indexadas, vía alternativa y relativamente sencilla de financiar al gobierno y a la política monetaria: su costo real.

Ese que no se registra e, implícitamente, se extiende hacia delante por la vía del costo de la indexación a la inflación. Que es la variable más crítica e incierta por demás.

A esta altura el país debe tener un circulante de deuda en estas condiciones cercano a los U$S 3.000 millones equivalentes, un 20% de la deuda bruta. Esa deuda tiene un costo que ni el Legislativo ni nadie puede controlar porque está expuesta a la variación del IPC más que al cupón del 3.4%.

Para simplificar, si las cosas van relativamente bien, y en un escenario optimista, si el BM nos traslada minimamente su precio, esa emisión nos va a costar un equivalente en dólares del orden del 10%-11%.

Y eso, al menos, debería

ser explicado en esa perspectiva de riesgo futuro. Y con una modosidad de comunicación propia de una República muy humilde.

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