Inflación. Gobierno y privados confían en su contención

El gobierno enfrenta vulnerabilidad económica

En los últimos días el equipo económico «ampliado» con la participación de las autoridades de la DGI y otros ministros, ha utilizado diversas instancias de comunicación pública para desplazar toda sospecha de vulnerabilidad de la economía en el mediano plazo.

En el entorno de esa agresiva utilización de cuanta oportunidad ha tenido o creado para afirmar la fortaleza y estabilidad de la economía, las noticias provenientes del mundo han contribuido a ese intento de enfrentar cualquier insinuación de vulnerabilidad. Efectivamente, el riesgo de un mayor impacto de la crisis norteamericana sobre la economía uruguaya parece haberse diluido por la convergencia de las fortalezas propias de la economía nacional, por la dominancia del nuevo status brasileño de riesgo y, sobre todo, porque más allá que siguen existiendo riesgos, es ostensible que la heterodoxia de la política de estabilización norteamericana ha comenzado a dar resultados. El viernes, los mercados aguardaban un nuevo derrumbe de los precios de acciones en Wall Street, luego de un informe de un banco de inversión indicando que había comenzado a proyectar sus escenarios con precios de petróleo un 25% arriba de los actuales y una caída histórica de la confianza de los consumidores. Sin embargo nada de eso sucedió, el petróleo cerró a US$ 127 pero los mercados centrales trabajaron en calma mientras los periféricos aumentaban sus valores.

 

Estabilidad y sustentabilidad del crecimiento

El martes Walter Cancela, para enfrentar una de las vertientes de crítica más fuertes que tiene el gobierno, logró con más comodidad de lo que se pensaba, afirmar la idea acerca de qué tipo de cambio real no es un problema principal para la economía y que en términos generales el país está trabajando con una combinación excepcional de tipo de cambio real similar al de fines de los noventa y precios ponderados de exportación superiores en un 40% a los de entonces. Cancela adelantó el martes lo que un día después confirmaría la encuesta de expectativas de inflación: en el mediano plazo, el mercado cree que el gobierno podrá mantener la inflación debajo del techo admisible del 7%. El ministro Astori se preocupó de afirmar ese concepto indicando que, para el gobierno en su conjunto, esta es la mejor inflación posible para el crecimiento actual considerando la globalidad del fenómeno inflacionario.

 

Equilibrio del gasto público

Esa preocupación por aventar la idea de la vulnerabilidad fue más clara aún cuando el jueves, en su presentación de ACDE, el director de la asesoría macroeconómica del MEF, Fernando Lorenzo, enfrentó la segunda argumentación de vulnerabilidad explicando que buena parte del aumento de los gastos se financia con incrementos de ingresos de carácter permanente. En este concepto también había insistido Cancela días atrás asegurando que el Banco Central había realizado varias simulaciones de sustentabilidad del crecimiento ajustado por ciclo, o sea, previendo riesgos de cambio de escenario, sin que se evidenciaran debilidades.

 

El aporte de la DGI

El director de rentas, Nelson Hernández, mientras tanto, utilizó la difusión del crecimiento de la recaudación de la DGI a tasas del 14% real interanual, y la oportunidad del balance del convenio con la UE mediante el cual se cofinanció la reforma iniciada en 2005, para afirmar ese concepto de seguridad. La DGI avanzó un poco más, incluso dejando inferir que las actuales tasas de crecimiento de la recaudación del IVA, 12% real anual al cierre del primer cuatrimestre, colocan por primera vez en la discusión pública, la posibilidad que la economía trabaje un año más sin caídas del ritmo de crecimiento del 7% observado en los últimos dos años.

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