América Latina transita hacia la identificación total de las garrafas de supergás, un proceso que en Uruguay ya comenzó
En América Latina los gobiernos, entes reguladores y empresas dedicadas a la distribución de gas licuado, conocido en Uruguay como supergás, trabajaron intensamente en las últimas décadas para ajustar los marcos regulatorios que garantizan la seguridad en la distribución y el uso de este combustible.
Los principales exponentes de esta industria y de los entes gubernamentales de los diferentes países de Latinoamérica participaron del XXIII Congreso de la Asociación Iberoamericana de Gas Licuado, realizado entre el 7 y el 9 de mayo en el Radisson Victoria Plaza Hotel.
Según supo La República, uno de los temas discutidos por los expertos presentes fue el de la regulación o desregulación del mercado de gas licuado en los países del continente. En ese marco, quedó claro que la tendencia mundial es la regulación de los mercados a través de la implementación del denominado «sistema de marcas».
De hecho, fuentes consultadas dijeron que en Colombia, único país de América Latina junto a Uruguay donde hasta el momento no rige este sistema, se aprobó en julio de 2007 una ley para ingresar de lleno en este «sistema de marcas», dejando de lado el modelo de «parque universal» de envases vigente hasta el momento. En nuestro país el modelo se encuentra en pleno proceso de cambio, debido a la promulgación del decreto 472 de diciembre último.
El sistema de «parque universal», que rige todavía en Uruguay, implica que las garrafas son distribuidas sin una identificación que permita distinguir claramente la empresa de origen. Se permite el «libre llenado» de las garrafas, idénticas en apariencia y que son propiedad del usuario.
Sin embargo, de acuerdo a las exposiciones realizadas en el Congreso, la tendencia mundial es la inversa.
Dos experiencias en Ecuador
Ecuador, por su parte, pasó por los dos sistemas: el de parque universal y el sistema de marcas, que es el vigente.
La economista Laura Acuña, secretaria ejecutiva de la Asociación Ecuatoriana de empresas comercializadoras de gas licuado de petróleo, explicó que en ese país el Estado «es el único responsable de productor e importar gas licuado». «Las empresas son las que distribuyen el producto», afirmó.
En Ecuador el gas licuado «es altamente subsidiado», explicó Acuña. Es así que el envase tiene un costo aproximado de US$ 35 dólares, pero la recarga de la garrafa de 15 kilogramos cuesta US$ 1,6.
En Ecuador el gas licuado comenzó a comercializarse en 1955, bajo el sistema de marcas. Entre 1989 y 1996, se suspendió ese sistema. «Fue una experiencia negativa. El parque de envases se deterioró, había problemas de mantenimiento y de seguridad», agregó.
Experiencia brasileña
Uno de los participantes del evento, el brasileño Marcos Swensson Reis, dijo a La República que el sistema de parque universal «está contramano de la ortodoxia internacional». «La distribución del gas licuado es un servicio de naturaleza pública, tiene que haber reglas muy claras y rígidas. Hoy eso está muy cristalizado y claro en el mundo desarrollado», puntualizó.
Reis comentó que en ese país siempre se aplicó el sistema de marcas, con la excepción de un período entre 1970 y 1994, donde rigió un sistema más flexible. «Se tomaron decisiones equivocadas cuando algún gobierno pensó que flexibilizar las reglas permitiría hacer llegar gas a los más pobres, y finalmente se comprometió la seguridad del mercado», narró.
Agregó que el marco regulatorio actual «defiende los derechos de los consumidores: el derecho a la seguridad, el derecho a reclamar responsabilidad y a recibir un buen servicio. Con el estatus que adquieren las empresas cumplidores, están estimuladas a invertir».
Por su parte, Mauricio Jarovsky, director de Desarrollo de Negocios* de la empresa brasileña Ultragaz, aseguró que el sistema de marcas es «el más efectivo» porque permite al usuario conocer a quién debe dirigirse para realizar un reclamo. «No se vende solamente el producto, sino que además se vende la seguridad de un sistema», explicó.
La no identificación de la marca, además, «compromete la seguridad, incrementa la accidentalidad, aumenta los costos estatales y el precio al consumidor final», agregó.
Uno de los argumentos que esgrimen quienes se resisten al sistema de marcas, es que podría fomentar el monopolio del negocio en grandes empresas. «Eso no es cierto», consideró Jarovsky. «La media mundial, donde se aplica este sistema de marcas, es que 3,8 empresas tienen el 80% del mercado», puntualizó. «Tiene que haber dos o tres empresas buenas, efectivas, no 80 informales», sostuvo. El director de Ultragaz dijo que son «muy pocos» los países en el mundo que conservan el sistema de parque universal, vigente y en proceso de de cambio Uruguay. La identificación de la marca llegó a países como Malasia, Sudáfrica, Bélgica, Holanda, Francia, España y Cuba, entre otros.
Además, los estudios realizados en Brasil por el organismo independiente Instituto de protección de los derechos de los consumidores, revelan que los reclamos por problemas en el gas licuado «salieron de las estadísticas». Las protestas obedecen a problemas con tarjetas de crédito, celulares, servicios de salud, pero no aparecen en las estadísticas situaciones vinculadas al gas licuado.
Responsabilidad chilena
En Chile la situación no es diferente. El gerente general de la Asociación Chilena de Gas Licuado, Eduardo Vio, también estuvo en Montevideo y disertó sobre la importancia de la marca en la distribución de gas licuado.
Este combustible se comercializa en Chile desde hace 60 años, y siempre operó en un mercado regulado y muy competitivo, explicó Vio a La República.
En ese país el 85% de los hogares emplean gas licuado. En 2007 las ventas de este combustible subieron un 18% y en abril de este año las ventas fueron un 12% más voluminosas que en abril del año pasado.
En Chile el gas licuado compite con la electricidad, con la leña y con el gas natural.
«Eso lleva buscar los estándares más altos, y las empresas venden servicios, no solamente productos», indicó. Para Vio, el hecho de que las empresas sean propietarias del envase «las hace más responsables». A eso se suma que el Estado fiscaliza el cumplimiento de las normas a través de inspecciones.
En Chile las empresas de gas licuado han recibido premios de calidad, y la actualización de la normativa impactó en una disminución de la accidentalidad.
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