La asociación propuesta por Estados Unidos se convirtió en centro de la discusión

El ALCA es tema predominante en el encuentro del Mercosur

La cumbre del Mercopsur, que tendrá que resolver temas tales como la política automotriz y la azucarera, se ha convertido en una discusión sobre si ingresar o no al ALCA, dejando los demás temas de lado.

«Es mentira que el Mercosur retrase al ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas). En el campo agrícola, Estados Unidos tiene una política proteccionista que hace inviable la competencia brasileña y argentina. No es un problema de aranceles sino de subsidios a la producción interna», dijo Botafogo a la prensa.

El embajador añadió que es necesario esperar al nuevo gobierno de Estados Unidos para saber qué va a ocurrir con el proceso de creación del ALCA el proyecto para conformar una zona de libre comercio desde Alaska a Tierra del Fuego, que debería funcionar a partir de 2005.

Estados Unidos ha criticado a Brasil por una supuesta resistencia al proceso del ALCA, pero Botafogo replicó airadamente que el Mercosur busca integrarse en el ALCA con el consenso de los 34 países involucrados en la negociación.

Sostuvo también que todo lo que propusieron las autoridades comerciales de Estados Unidos fue un fracaso, especialmente en lo referente al llamado «fast track» o vía rápida, la autorización del Congreso para que el gobierno negocie acuerdos comerciales directamente, algo que el presidente Bill Clinton no pudo obtener. «Es necesario esperar el nuevo gobierno y ver qué es lo que pretende hacer en este tema», concluyó el negociador brasileño para el Mercosur. Sin embargo, autoridades de Argentina, segundo socio en importancia del Mercosur, han manifestado recientemente su intención de adelantar la fecha de entrada en vigor del ALCA, aunque Brasil se ha mostrado reticente a modificar el plazo. El diplomático habló en la ciudad de Florianópolis, en el sur de Brasil, donde los presidentes de los países miembro del Mercosur, la unión aduanera que integran Brasil, Argentina,

Paraguay y Uruguay, se reunirán mañana y el viernes para discutir el futuro del bloque comercial. En la agenda de los presidentes está también la creación del Alca.

 

Prioridades

La prioridad de Chile hacia Estados Unidos en la negociación de un acuerdo bilateral de libre comercio debería impulsar al Mercosur a cambiar su mentalidad en materia de apertura comercial para evitar rezagarse, según algunos analistas. Chile, visto por algunos como el modelo económico latinoamericano en los 80, agitó hace dos semanas a toda la región cuando anunció el inicio en solitario de las negociaciones para un pacto con Estados Unidos, el país con la economía más fuerte del mundo. El anuncio originó críticas desde los socios del Mercosur, que es el tercer mayor bloque comercial del mundo, donde surgieron acusaciones de que Chile le había clavado al bloque un puñal en la espalda. Chile negociaba con el Mercosur su ingreso como miembro pleno al grupo, pero la diferencia de aranceles entre ambas partes era la traba más fuerte.

Mientras el Mercosur, con un mercado de 210 millones de habitantes, tiene un arancel externo promedio de 14 por ciento, Chile mantiene una tasa de nueve por ciento que irá bajando gradualmente hasta quedar en seis por ciento en 2003. Entre los pro y contra de integrarse al Mercosur, muchos creen además que la decisión chilena afecta políticamente a Brasil, que tradicionalmente buscó ejercer un papel de eje conductor de la región en las relaciones con Estados Unidos. «La realidad con el Mercosur no es favorable. Tenemos una visión distinta de desarrollo, son países mucho más cerrados con una política de crecimiento hacia adentro», dijo a la agencia Reuters Felipe Cubillos, presidente de la Corporación Nacional de Exportadores de Chile. Por su parte, Luis Panelli, ministro consejero de la embajada de Brasil en Buenos Aires, dijo que los altos aranceles tuvieron razón de existir en los 70 y 80, pero actualmente no. «Los altos aranceles dañan nuestra competitividad y a nuestros consumidores locales», dijo Panelli a Reuters.

 

Esperando a Lagos

El presidente chileno, Ricardo Lagos, iría a la ciudad brasileña de Florianópolis para explicar a los miembros del Mercosur los alcances de la negociación con Estados Unidos. En la cumbre del bloque comercial en Brasil se discutirá la posible baja de aranceles del Mercosur, pese a existir discrepancias sobre este tema entre los mismos socios del bloque. Sin embargo, los analistas que ven al Mercosur como una alternativa para la integración comercial de Chile consideran que es el mercado natural para el país, y que sería contraproducente romper la armonía con el Cono Sur.

«El Mercosur es un sector que, en definitiva, hay que fortalecerlo cada vez más», dijo Walter Riesco, presidente de la Confederación de la Producción y Comercio de Chile. «Ahora, creo que hay definiciones pendientes que hacen hoy muy difícil el ingreso de Chile como socio pleno», añadió el líder del máximo grupo empresarial chileno a Reuters.

Para César Ross, analista internacional de la Universidad Santo Tomás, Chile está dejando pasar «un momento histórico y estratégico» para unirse al Mercosur. «Es posible que este anuncio de libre comercio (…) se transforme en un factor de desintegración y se diluya esta armonía que había entre Chile, Argentina y Brasil», dijo Ross.

Chile, país de 15 millones de habitantes con una economía de unos 80.000 millones de dólares, cree que un pacto con Estados Unidos le ampliará su oferta exportable, que está basada en el cobre, celulosa, harina de pescado y productos agrícolas. Aunque Chile dice que la búsqueda del pacto con Estados Unidos no cambia su interés por el Mercosur, los funcionarios del país andino creen que las relaciones comerciales deben enfocarse con «pragmatismo».

Estados Unidos es el mayor socio comercial de Chile, que capta el 20 por ciento de las exportaciones totales del país sudamericano, que sumarían 18.000 millones de dólares en 2000.

Chile, que tiene pactos de libre comercio con Canadá y México, buscó por años hacer lo mismo con Estados Unidos, pero los tratados no avanzaron porque el presidente Bill Clinton no tuvo el permiso del Congreso de su país para negociar directamente a través del llamado «fast track» o «vía rápida». Hoy Chile buscaría obviar ese trámite.

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