Escrito por: Jorge Jauri

Las expectativas de los analistas y consultoras que responden la encuesta mensual del BCU respecto a cuál será la evolución del crecimiento, el resultado de las cuentas públicas y el tipo de cambio, continúan siguiendo en lo esencial la pauta del programa oficial. Empero, esa linealidad de la expectativa de los consultores parecería haber sido nuevamente objetada a principios de año por el pensamiento empresarial. El diseño y el conjunto consultado por ambas encuestas es diferente, pese a lo cual es interesante observar en qué están pensando dos conjuntos que toman decisiones y forman opinión respecto a la marcha de la economía luego de transcurridos los picos de confrontación abiertos por la introducción del nuevo sistema tributario en julio pasado o los del desequilibrio externo, que seguramente han impactado en esa prospectiva a partir de enero pasado.
Las respuestas más frecuentes de los analistas, informadas en la encuesta difundida el lunes por el BCU, son más optimistas que las de los empresarios. Las de los industriales, según la encuesta cerrada en febrero, indicaban un deterioro del optimismo que exponían los consultados desde octubre del año pasado. El optimismo (saldo neto de respuestas peor/mejor) con el cual los industriales veían la economía para este primer semestre a fines del año pasado, habría comenzado a revertirse en pesimismo durante los dos primeros meses del corriente año. Es posible, sin embargo, que ahora, ya en abril, las consultas de la Cámara de Industrias a sus asociados encuentren un empresariado con expectativas mejoradas luego de haberse informado del crecimiento del último trimestre y su arrastre, más lo que parece ser un aterrizaje muy suave de la crisis externa sobre el escenario nacional.
De tal manera es posible que la expectativa industrial se sume al optimismo que en abril parece caracterizar a las principales consultoras y bancos de plaza. Efectivamente, en los resultados dados a conocer el lunes por el BCU la mediana de respuestas sobre el crecimiento esperado del PIB para el presente año vuelve a elevarse al 6% (5,8% en marzo); el déficit fiscal sigue en línea a la meta fiscal (-0,4% del PIB). A la vez, las respuestas más frecuentes de la consultora parecen considerar que el gobierno podría mantener el precio del dólar en una meta implícita de $ 20 al término del año.
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