La reforma agraria en el siglo XXI
El tema del uso, tenencia y manejo de la tierra en el marco de excepcionales cambios a nivel económico requiere reformular las bases mismas sobre las que se producen ni mas ni menos que los alimentos.
¿Qué elementos se deberán considerar en una nueva generación de políticas de reforma agraria y desarrollo rural? Esta es una de las preguntas abordadas en la conferencia. Los participantes reafirmaron el importante papel que tiene la reforma agraria en el desarrollo rural sostenible que incluye, entre otros, la promoción de los derechos humanos, la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza y el fortalecimiento de la justicia social, pero adaptada a los desafíos del nuevo siglo.
En el actual contexto, la reforma agraria no se limitará exclusivamente a la redistribución de tierras y recursos naturales, sino que deberá ir acompañada de políticas que aborden de manera integral el acceso y la seguridad de la tenencia sobre dichos recursos y su administración, sustentada en la diversidad y participación, lo que implica otorgar a los actores públicos y privados, mediante mecanismos de concertación y diálogo, el liderazgo en el desarrollo de sus respectivos territorios. Las reformas agrarias en América Latina fueron parte de reformas radicales más amplias. Durante los años 60 y 70 recorrieron la región con diferentes intensidades y ritmos.
La reforma se enfrentaba a un sector agrícola económicamente ineficiente y socialmente injusto, siendo el principal objetivo de estas reformas modernizar el campo, organizando empresarialmente la producción y aumentando la productividad, redistribuyendo los latifundios improductivos a favor de los minifundistas y de trabajadores sin tierra. Sin embargo, la experiencia terminó demostrando que la redistribución de la tierra es insuficiente para sacar de la pobreza a las familias rurales: adicionalmente se requiere el acceso a otros recursos naturales y productivos y a servicios financieros y no financieros.
La reforma agraria en el siglo XXI
Si se analizan los procesos de reformas agrarias que se realizan en la actualidad en Bolivia, Brasil, Paraguay y Venezuela se puede plantear que, en varios casos, se busca implementar ajustes a las reformas, con distintos grados de intensidad, tomando en cuenta las lecciones derivadas de las reformas agrarias tradicionales. El tema de la concentración, no sólo de la tierra sino del conjunto de los recursos productivos que existen en el campo, marca una diferencia fundamental con la situación que prevalecía incluso antes de la reforma agraria tradicional. En la actualidad se observa la presencia de grandes complejos agronindustriales usando alta tecnología, muchas veces ligados a empresas trasnacionales y con estrechas vinculaciones con los mercados globalizados.
Para muchos no corresponde entender la reforma agraria actual bajo los paradigmas del pasado sino desde una perspectiva renovada que requiere de políticas integrales y que resulten pertinentes a los contextos sociales, políticos y culturales de cada país.
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