Astori - Mujica. Para recomponer la confianza del centro del espectro

El sustento programático de la fórmula común

Entre el jueves y ayer terminé de explicarme la viabilidad real de una fórmula presidencial que, hasta ahora, presuponía más riesgos que conveniencias para una izquierda obligada a blindar de estabilidad y seguridades básicas un escenario díficil. Las fotos conjuntas, el comunicado del Copom del jueves y una reformulación inédita del senador Mujica sobre los límites teóricos del intervencionismo completaron la certeza acerca de que sobre esa fórmula pivoteará un fenomenal cambio político y el cierre de un proceso de recomposición de la confianza de las familias y el mercado.

Naturalmente, el Presidente no ha sido ajeno a esa conciliación de una visión común sobre los principales factores de riesgo que pudieran afectar la chance de la victoria en octubre o noviembre de 2009. El soporte de seguridad que ahora ha adquirido esa fórmula electoral será el hallazgo de la razón sobre la cual la izquierda puede recomponer la confianza del centro, sin el cual no se gana en este país y es, también, la única garantía de sustentabilidad de un nuevo período de la izquierda en el gobierno. Es un acuerdo, obvio a esta altura, sustentado en un diagnóstico común, sorprendente en su calidad profesional y racionalidad política. Es un acuerdo fundado, que colocará a la izquierda frente a una aceleración de la dinámica de cambios en el país que aspira a gobernar y a su propio pensamiento histórico. Es un acuerdo práctico, desde el cual se dispararán las medidas de política económica y las disciplinas para lo que queda de la actual administración.

Ese programa no tiene nada que ver con las abstracciones habituales en las que anda la discusión de la izquierda en general.

Toma los datos de la realidad y aquellos valores caros a la cultura de la izquierda para orientar acciones que serán arriesgadas y discursos que serán difíciles de explicar. Desde allí la izquierda reorientará su estrategia electoral y, lo que es más importante, construirá el esquema de seguridad que exige el tránsito electoral en este país. Es también, una manera de relacionar el Estado con las diferentes fuerzas políticas en pugna y las corporaciones sociales irritadas o sobrestimuladas por los cambios.

 

Novedad y significación

Los dos precandidatos han logrado un diagnóstico común acerca de lo que está sucediendo en materia de expectativas públicas. Pero lo realmente novedoso es que han logrado negociar o conciliar, no sólo un diagnóstico común de coyuntura sino que, además, han comenzado a dar señales de que, efectivamente, poseen ya una batería de acciones de política económica y laboral.

Ese acuerdo y el diagnóstico en el que se basa es una novedad de mucho impacto no sólo para la política.

Es un dato que va a alterar las bases de la construcción de la expectativa del mercado respecto al desenlace de la política de aquí a diez años probablemente. Naturalmente, esa conciliación de diagnóstico y estrategias acordada por los tres dueños del liderazgo, los votos y los enlaces con las elites despeja una serie de incertidumbres y neutraliza muchos riesgos.

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