El FMI y ese preciado capital llamado oro
Con 3.217 toneladas del preciado metal, el Fondo Monetario Internacional es el tercer mayor poseedor de oro del mundo. Sólo detrás de la Reserva Federal estadounidense y del Bundesbank alemán.
La falta de clientes para el otrora omnipresente y casi omnipotente Fondo Monetario Internacional, lo han llevado a una situación fiscal comprometida, obligando a su Consejo Ejecutivo a autorizar a la venta de 403,3 toneladas de oro como parte de la mayor reforma de su sistema de financiación en la historia del organismo.
La institución calcula que obtendrá unos 11.000 millones de dólares con la venta de los lingotes, aprovechando a su vez el buen momento de la cotización del metal en el mercado, que ha llegado a 927 dólares la onza.
Con su propia receta
Junto a esta operación de venta de activos el FMI concretará otras medidas para asegurar su reestructura, que junto a reducciones de gastos operativos, la dirección de la institución prevé la eliminación de 380 puestos de trabajo junto a otras medidas propias de la flexibilización laboral tan difundidas como panacea por este organismo décadas atrás. De este modo el Fondo cree que podrá eliminar el déficit de 400 millones de dólares que estima alcanzaría en dos años más. Los canjes de deuda que la mayor parte de los países deudores, como Uruguay, tenían con el organismo y que fueron derivadas hacia los mercados de capitales, han vuelto obsoleto este rol del organismo, al que debe agregársele el fracaso de buena parte de las políticas recomendadas antaño.
La reestructura financiera y operativa de la institución nació de los acuerdos de Breton Woods posteriores a la Segunda Guerra Mundial para la reconstrucción europea.
Sus estatutos declaran como objetivos principales la promoción de políticas cambiarias sustentables a nivel internacional, facilitar el comercio internacional y reducir la pobreza.
Entre sus fines figura también evitar las crisis en los sistemas monetarios, alentando a los países a adoptar medidas de política económica bien fundadas, siendo a la vez un fondo al que los países miembros que necesiten financiamiento temporal pueden recurrir para superar los problemas de balanza de pagos.
Forma parte de los organismos especializados de las Naciones Unidas, siendo una organización intergubernamental que cuenta con 185 miembros.
Actualmente tiene su sede en Washington, D.C. y su director gerente es el político francés Dominique Strauss-Kahn.
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