"El mix energético ideal es nuclear, hidro y renovables"
Ruben Lazo, uruguayo, ingeniero nuclear, es responsable de la División Trasmisión y Distribución de energía eléctrica para toda América de Areva, una multinacional francesa, líder en construccion de reactores e investigación nuclear en el mundo. Vive en Washington actualmente pero ha residido en Brasil, Francia, Alemania y Rusia. De visita en nuestro país habló sobre la vigencia de esta tecnología, sus avances, su futuro y la necesidad de que la sociedad uruguaya discuta sobre la eventualidad de incorporarla como fuente energética.
–¿A qué se debe su visita a nuestro país?
–Somos un proveedor clásico de Uruguay. Ya hicimos una estación de transmisión y distribución en Rivera, la Estación Conversora de frecuencia que permite interconectar las redes de Alta Tensión de Uruguay y Brasil. Nuestra estrategia para Uruguay es continuar siendo un proveedor de estas dos áreas.
Pero además, al enterarme del interés del gobierno por el tema nuclear, me ofrecí para participar de la discusión pública y la información a la ciudadanía sobre el tema, porque eso es una etapa ineludible para definir si se acepta la tecnología nuclear o no.
–¿Cómo presentaría su empresa?
–Areva trabaja hoy con proyectos de desarrollo nuclear en Canadá, que ya es un país nuclear (de larga trayectoria), y en EEUU, que tiene 103 reactores operando y que a raíz del Energy Policy Act de 2005 ha experimentado un desarrollo enorme (se trata de la Ley de Política Energética que, entre otras, desarrolla políticas fiscales y crediticias que incentivan la producción de energía eléctrica de varios orígenes).
Nosotros contamos con un nuevo generador, el EPR (de tercera generación), y estamos aspirando a construir cuatro nuevos reactores para ese país en los próximos 10 años , de 1.600MW cada uno.
El Evolutionary Power Reactor, o US-EPR para el diseño específico de EEUU; Reactor Evolutivo de Potencia, es de tipo PWR, Pressurized Water Reactor: Reactor con agua presurizada. Ha sido diseñado y desarrollado principalmente por Framatone (Areva) y Electricidad de Francia (Electricité de France: EDF) y en Alemania con Siemens.
En México, Areva posee dos reactores. Estamos preparando un Plan Maestro para seguir avanzando en el tema nuclear, también estamos en América Central iniciando el proceso para una central nuclear pero, por confidencialidad, sólo puedo decir que se trata de un emprendimiento entre tres países.
En Brasil (estamos construyendo) Angra II y nos presentamos para construir Angra III.
En Argentina, les hacemos servicio de mantenimiento y de mejora a las dos centrales nucleares. En Brasil tenemos, además, el 30% del mercado (en transmisión y distribución de electricidad) donde tenemos tres fábricas en esta área estamos también en Canadá, EEUU, México, Colombia, Venezuela, Chile, Uruguay y Argentina. La empresa ha decidido invertir fuertemente en los próximos cuatro años en este continente, después de haberlo hecho en India y China.
–En nuestro país está prohibida la generación de energía nuclear. ¿Cómo se inicia una discusión a nivel de la sociedad para ver si seguimos en esa línea o comenzamos a generar electricidad en base a dicha energía?
–Nosotros partimos de la base de que cada país tiene una solución propia, irrepetible. De todas maneras, lo primero a definir es el modelo de desarrollo energético que se quiere. Para ello hay que delinear las necesidades domésticas y cuál va a ser el escenario dentro de 30 años en materia de energía.
Por poner un ejemplo, Finlandia tenía el problema de la dependencia energética. Se decidieron por la energía nuclear precisamente para no depender. Una vez resuelta esa instancia hay que analizar costos, porque si el mix energético está basado en combustibles fósiles, va a ser muy costoso.
En fin, todo eso se pone en un modelo y definimos que para los próximos 30 años el mix energético de Uruguay puede ser XX. Al final debería terminar siendo una mezcla de fuentes de energía, y yo creo que lo mejor es: nuclear , renovable, hidro, una tercera parte para cada una de ellas, lo cual da seguridad energética y así fue la decisión de Finlandia que incluyó la energía nuclear en su mix.
Otro ejemplo, Francia tenía los fósiles e hidro en 50% cada uno pero, cuando sobrevino la gran crisis del petróleo en la década del 70, aumentó lo nuclear a 78%.
–Estamos en un país pequeño. ¿Usted considera que se justifica una inversión de este tipo?
–Creo que se trata de una pregunta básica; hay que empezar por preguntárselo.
Estamos trabajando en los pequeños países Bálticos que debido a su tamaño, producción, etc., optaron por una solución regional. Entre los tres comparten una central nuclear, con lo que abaratan enormemente los costos, cuentan con energía nuclear (es más barata), tienen independencia y no tienen problema de escala con los reactores.
En Africa, decidieron también una solución regional porque tenían el mismo problema. Apostando a la independencia, optaron por un acuerdo entre varios países (que no voy a nombrar por motivos de confidencialidad) que les permite acceder a una energía barata, que exige una fuerte inversión pero es limpia, otro tanto sucede en Centroamérica.
Yo creo que en Uruguay ( y aquí hablo como uruguayo) todos tenemos la obligación de salir de las ideologías y encontrar una solución científica, la mejor. Pensemos, el petróleo tiene vida para 60 años, el gas un poco más pero, ¿a qué precio?, de carbón hay reservas por 200 años pero están los problemas ambientales. Entiendo que Uruguay debe seguir ese camino que ya han iniciado otros países pequeños de compartir una central nuclear con los vecinos.
–¿Las reservas de uranio justifican un pasaje a la energía nuclear ?
–Tenemos uranio por lo menos para 200 años, aún teniendo en cuenta su impresionante crecimiento en el consumo, y hablo de las reservas probadas, sin contar las que son probables y las reservas del reciclaje y la cuarta generación de reactores con la que estamos llegando al horizonte de la fusión nuclear que va a poder utilizar los elementos que son reprocesados. Al reprocesar el combustible nuclear quemado se puede utilizar inmediatamente, pero hay un pedacito que queda con alta radiactividad y es ese el que nos proponemos poder utilizar en la cuarta generación de reactores.
Pero además, la ventaja del uranio hoy es su costo. Hicimos modelos por si aumenta de 5 a 100 veces su precio y, de todas maneras, es barato respecto al petróleo.
Me parece que es interesante a tener en cuenta que el reactor no es lo que cuesta más, lo costoso es su servicio y mantenimiento.
–De todas maneras, existe un problema hasta ahora no resuelto con los residuos; ¿qué se hace con ellos?
–En Areva estamos trabajando con el reprocesamiento de combustible nuclear quemado, yo lo veo como una de las mejores tecnologías. Veamos qué pasa en otras áreas, los residuos químicos no están bien resueltos, andan por ahí, en cambio lo nuclear está regido por la tecnología más sofisticada que tenemos y muy controlado y regulado.
–Finlandia reclama tener un repositorio definitivo de los residuos porque eso no está resuelto…
–Para el tema de los residuos, encontramos una solución y estamos trabajando en ella, el reciclaje, Finlandia y Suecia han optado por ese camino, Japón y Francia ya reciclan y EEUU lo hará. Lo primero a señalar es que se trata de un problema controlado y regulado, y se pueden recuperar, eso ha significado un gran avance y permite la llegada de la cuarta generación de reactores ya que de ahí, precisamente, va a salir la energía.
La industria nuclear después de Chernobyl se puso de lleno a desarrollar una nueva generación de reactores, y en eso hemos estado y hemos mejorado mucho en productividad, en costos, en generación de tecnología y en seguridad. Hoy contamos co
n una tecnología muy controlada.
Por eso creo que ha llegado el momento de desmitificar sobre los riesgos y los mitos, y comenzar a informar sobre las ventajas de esta tecnología, que son muchas.
–¿Qué es un reactor nuclear de cuarta generación?
–Se trata de un reactor que va a usar muy poco material combustible, generará mucha energía y tendrá niveles de seguridad muy elevados. Va a ser un reactor modular, no va a necesitar tantas instalaciones como en la actualidad y seguramente será más accesible a muchos países pero eso va a demorar; los primeros reactores comerciales pueden llegar en el año 2030.
De todas maneras, nosotros evaluamos que la tercera generación fue una solución para el momento y por eso desarrollamos el reactor de 1.600 MW y estamos desde 2006 desarrollando un nuevo reactor de 1.000 MW con Mitsubishi. Se trata de un proyecto conjunto que estará pronto para ofrecerlo comercialmente en aproximadamente diez años.
–En nuestro país hay gente que afirma que debemos seguir el camino de Atucha que funciona con un reactor de 300 MW. ¿Usted cómo ve esa alternativa para un país pequeño, no es la solución adecuada?
–En realidad, ya no se fabrican reactores de la potencia de Atucha I. Usted debe referirse a los proyectos del reactor de Carem (Central Argentina de Elementos Nucleares) de Invap, Argentina; también se ha hablado del reactor FBNR (Fixed Bed Nuclear Reactor: Reactor Nuclear de lecho Fijo) del técnico iraní Sefifwash que investiga en la Universidad de Río Grande, Brasil, entre otros. Ambos son proyectos de reactores nucleares de poca potencia en comparación con las potencias actuales, justamente del orden de 300 MW, que la OIEA ha respaldado como proyectos de investigación de interés, pero los proyectos aún no han alcanzado su etapa de construcción de prototipo, por lo que queda un largo camino a recorrer para que se incorporen al mercado. Se trata de generadores con tecnologías de primera y segunda generación, ya perimidas».
Como le decía antes, estamos ya en la tercera generación y trabajando en la cuarta. Contestando su pregunta, en realidad los costos de construcción y operativos no varían demasiado con la potencia del reactor. Es bueno saber que la producción de reactores es por encargo y los que se fabrican actualmente son, por lo menos, de 1.000 MW. Esencialmente es un problema de costos, no es un problema tecnológico, sino comercial.
–Alguna gente en nuestro país ha sostenido públicamente que en cinco años se puede construír una central y ponen como ejemplo a dos centrales en China que se instalaron en ese lapso; ¿usted qué opina?
–Es bueno que todos sepan que China viene trabajando y estudiando la energía nuclear desde los 70. En ese momento se comenzó con la preparación de técnicos, en los 80 se empezó a montar la primera central y desde los 90 hay un trabajo de investigación muy fuerte en energía nuclear, lo cual hace posible que hoy puedan construir y poner en funcionamiento una central en seis años, pero no antes.
Ningún especialista puede afirmar que la construcción de una central lleve menos de 10 años y, repito, para un país que recién empieza y que necesita discutir el tema en toda la sociedad y formar una masa crítica de técnicos, se debe pensar en 15 años a partir de que un gobierno se decide y cuenta con el dinero y la tecnología. Esa es nuestra experiencia, no se puede pensar en menos tiempo para entregar el reactor en tamaño de 1000 MW y, para un tamaño menor, no cambia mucho.
–¿Qué otras aplicaciones se le puede dar a la energía nuclear?
–Es bueno recordar que no solamente se utiliza para la producción de electricidad, un fin que por sí solo justifica su existencia, sino que también le vendemos reactores a muchos países con otros fines como la medicina, la industria, para desalinizar el agua ( en Africa están muy carentes de agua potable), producir vapor y otras aplicaciones.
Por eso también hay que imaginar en Uruguay cuáles son las necesidades del país, ya que además de lo eléctrico se pueden ir desarrollando otras áreas que para el país sean beneficiosas.
* Esta entrevista hubiera sido imposible sin el invalorable apoyo, asesoramiento y buena voluntad de la ingeniera nuclear Magdalena Blanco. Mi sincero agradecimiento.
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