ANALISIS NACIONAL
En la jornada de hoy se conocerán algunos ajustes importantes en las proyecciones de crecimiento de los países de la periferia en un año para el cual el FMI acaba de disminuir su proyección de crecimiento de la economía global para el presente año al 3.7% la proyección de mediados del año pasado era algo superior al 5%. Ese ajuste de proyecciones surge de estudios que realizan los equipos técnicos de las multilaterales involucradas en la previsión de riesgos sistémicos a nivel global. Esos estudios están siendo seguidos con particular atención por los reguladores nacionales y las autoridades económicas encargadas de ajustar sus propios programas económicos y financieros.
La confirmación, en la tarde de ayer, del incremento de la inflación, que vuelve a estirarse hacia los dos dígitos (8.03% en los doce meses finalizados en marzo), coloca una variable dramática en el seno mismo de esa especulación, y vuelve la vista, naturalmente, hacia los planes de contingencia, monetario y fiscal.
Según algunos interlocutores locales que me merecen confianza, el equipo económico uruguayo ya tendría un plan de ajuste del programa enunciado en diciembre pasado y que, paradójicamente, aún esta siendo seguido por unas cuantas consultoras y analistas locales de riesgo, para componer sus propias hipótesis de escenarios futuros. Es interesante el caso porque revela la confianza la explícita al menos que ha generado en el ámbito local la labor de programación del equipo económico. Confianza que no tiene nada que ver con la especulación que sobre la pericia de este equipo hacía el mercado en los preámbulos de marzo de 2005.
Ese ajuste que el FMI y el BM estarían informando en las próximas horas respecto a cómo se acomodaría el crecimiento de la periferia incluyendo al Uruguay en ese subjconjunto sospechado, pudiera contribuir a la calificación del diagnóstico y el plan de contingencia que el MEF y el BCU ya tendrían preparados. Ello no será conocido hasta el 16 y 17 de abril, fechas en las cuales de no aplazarse por viajes deben celebrarse las reuniones del Comité de Coordinación Macroeconómica y del COPOM/BCU con la exigencia de la comunicación pública de sus resoluciones y fundamentos. De lo cual se desprende que durante las próximas tres semanas la planificación de los planes de las familias y las empresas será virtualmente suspendida, tal cual es la enorme incertidumbre que se ha instalado en la economía frente a cambios tan fuertes en el entorno sobre el cual se realiza corrientemente esa planificación.
El gobierno aún no está indicando ni adelantando datos respecto al ajuste y esa carencia está dificultando no sólo el ajuste de la planificación micro sino, además, el ajuste de expectativas que se observan en el inicio de la negociación salarial u otras similares… ¿Se podrán aguardar tres semanas más sin esa orientación en la cual reposan las confianzas mínimas?
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