Nuevas políticas. De promoción y regulación

DESCONFIANZA DE LOS PRIVADOS  Y LEJANIA DE EMPRESAS PUBLICAS

Ayer, en la inauguración del Seminario del Mercado de Valores que organiza anualmente el Banco Central, Fernando Lorenzo celebró el esfuerzo reiterado en la búsqueda de superar la latencia de un mercado local de capitales «claramente subdesarrollado, incluida la comparación con la región.» Lorenzo indicó que pasaría del diagnóstico que usualmente vuelca el MEF en este tipo de jornadas, a una etapa propositiva. En procura de satisfacer nuevas expectativas el referente de Economía para el tratamiento de los temas de mercado anunció que el gobierno se dispone a enviar al Legislativo dos proyectos de Ley que contribuirían a mejorar la confianza y los estímulos al desarrollo del mercado de valores y derivados. La primera iniciativa tenderá a mejorar la transparencia y la información de las empresas públicas y privadas. El gobierno está convencido de que es posible contar con el concurso de los gremios de profesionales y operadores para aproximar la información pública sobre la gestión financiera y económica de las empresas a los estándares internacionales en la materia. Con menos convencimiento, el gobierno también piensa que puede avanzar un poco en la generación de estímulos ­fiscales, naturalmente­ para la promoción del mercado. A la vez, el MEF y el regulador «aguardan» la modificación del régimen de concursos y alguna otra iniciativa que mejore la confianza de los inversores locales.

El BCU por ahora tiene disponible casi todo lo que considera relevante para que los actores, empresarios e inversores produzcan iniciativas. En la tarde de hoy el MEF agregará detalles de su política de promoción del mercado y el financiamiento no bancario de la inversión productiva. Hace un año están disponibles mecanismos de financiamiento de la inversión con exenciones tributarias importantes que no están siendo utilizados por los empresarios nacionales, esencialmente los fideicomisos financieros armados con arreglo a los estímulos tributarios y de financiamiento externo, para lo cual el país ha hecho las reservas del préstamo Multisectorial del BID. Importa decir que tanto en Brasil como en Argentina, pese a la desconfianza y la misma aproximación al caos, los empresarios locales están utilizando la oferta pública y cuanto fideicomiso sea posible para incorporarse a la trasnacionalización de la producción sin abandonar sus tierras y fábricas.

El Seminario finalizará en la tarde de hoy con lo que, probablemente, sea una arenga del presidente del BCU volviendo a fundamentar lo obvio: sin mercado de valores propio los países pierden parte de su independencia económica, carecen de lugares de encuentro de los proyectos de riesgo medido elaborados por buenos emprendedores con el financiamiento voluntario del excedente productivo. Sin esos mercados lo países pierden identidad y razón de ser en el sistema que vivimos. A nivel privado falta escala y sobra financiamiento bancario y parabancario. Las grandes empresas públicas se financian con deuda pública renovable de corto plazo y tarifas monopólicas que permiten cargar sobre las familias la amortización del dudoso proceso de inversión de largo plazo. Viven lejos del derecho privado y lejos también de la regulación de la oferta pública de valores. Reivindican su propiedad ciudadana pero desprecian a los uruguayos como socios formales o inversores de riesgo en sus emprendimientos. Si habrá elementos para dotar a las políticas públicas de promoción más audaz del mercado y la exigibilidad empresarial pública y privada. Pero allí funciona también la «ética del riesgo propio» y sobre todo una función de utilidad y permanencias que hay que eliminar.

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