
Un informe del FMI indica que los fondos estatales de inversión pueden llegar a alcanzar un volumen de entre los US$ 6 y los US $ 10 billones en los próximos cinco años.
Estos fondos soberanos de inversión están cobrando importancia rápidamente en el ámbito financiero internacional, lo cual ha llevado al FMI a analizar el impacto en la estabilidad financiera mundial y la circulación internacional de capitales.
Los fondos soberanos de inversión no son una novedad; su existencia se remonta a la década del 50, si no antes. Pero en los últimos 10 ó 15 años han crecido fenomenalmente en el mundo entero, y el FMI calcula que su valor pasará de los US$ 2US$ 3 billones actuales a alrededor de US$ 6US$ 10 billones en un plazo de cinco años.
Hoy los fondos más caudalosos son los establecidos por los Emiratos Arabes Unidos, Noruega,
Arabia Saudita, China, Kuwait, Rusia y Singapur, entre otros.
Los factores que más están alimentando su crecimiento son el elevado precio del petróleo, la globalización financiera y los desequilibrios irresueltos del sistema financiero mundial, que han producido una veloz acumulación de activos externos en algunos países.
Estos vehículos se han transformado en un nuevo foco de atención para los mercados, las autoridades ministeriales y legislativas y el periodismo, sobre todo tras las capitalizaciones de más de US$ 40.000 millones que ha recibido en total la banca estadounidense y europea desde noviembre último para paliar las fuertes pérdidas infligidas por la crisis de las hipotecas de alto riesgo.
Varias organizaciones apoyaron esas infusiones de capital porque contribuyeron a estabilizar los mercados.
Desde el punto de vista de los mercados financieros internacionales, los fondos soberanos de inversión pueden facilitar una asignación internacional más eficiente de las rentas generadas por los superávits de productos básicos e incrementar la liquidez de los mercados, incluso en momentos de tensión financiera mundial. A la vez, suelen ser inversionistas a largo plazo con necesidades de extracción limitadas, lo cual les permite resistir las presiones de los mercados en épocas de crisis y amortiguar la volatilidad.
No obstante el FMI es consciente de las inquietudes de los países receptores y de los analistas privados en torno al impacto de estos instrumentos en vista de su tamaño y sus estrategias de inversión y de las preocupaciones de los países de origen ante el riesgo de un creciente proteccionismo.
Los gobiernos crean fondos soberanos de inversión por distintos motivos. Partiendo de ese criterio, el FMI distingue cinco clases generales:
* Fondos de estabilización, cuya meta principal es proteger el presupuesto y la economía ante las fluctuaciones de precios de los productos básicos (generalmente, el petróleo).
* Fondos de ahorro para generaciones futuras, que buscan convertir activos no renovables en una cartera de activos más diversificada.
* Sociedades de inversión de reservas, cuyos activos muchas veces se cuentan todavía como activos de reserva y cuya finalidad es incrementar su rentabilidad.
* Fondos para el desarrollo, que por lo general ayudan a financiar proyectos socioeconómicos o a promover políticas industriales capaces de estimular el crecimiento del producto potencial de un país.
* Fondos de reserva para contingencias jubilatorias, que financian (sin recurrir a aportes individuales) pasivos contingentes indefinidos del balance del gobierno.
Los fondos soberanos de inversión ofrecen diversos beneficios económicos y financieros.
Ayudan a evitar ciclos de expansión y colapso en los países de origen y facilitan el ahorro y la transferencia intergeneracional del producto de los superávits fiscales generados por la exportación de productos básicos y las privatizaciones.
Asimismo, posibilitan una diversificación más amplia de las carteras y están más centrados en la rentabilidad que las inversiones tradicionales de los activos de reserva gestionados por los bancos centrales, gracias a lo cual bajan los costos de oportunidad de la tenencia de reservas.
Su crecimiento también plantea una problemática variada. Además de las inquietudes de los analistas oficiales y privados en cuanto a su impacto –en vista de su tamaño y sus estrategias de inversión–, está el tema de una presencia más fuerte de los gobiernos en los mercados y las industrias internacionales. Algunos observadores temen que las inversiones de estos fondos obedezcan en ciertos casos a objetivos políticos.
Otros se preguntan cómo encajan los fondos soberanos de inversión con las políticas nacionales de los países de origen, y estos a su vez se preocupan por las restricciones proteccionistas instituidas en contra de sus inversiones, que podrían obstaculizar la circulación internacional de capitales.
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