Escrito por: Jorge Jauri *
Los indicadores de riesgo país ya no tienen la utilidad de hace unos años. Como se sabe, ellos van siguiendo la evolución comparada de las tasas de retorno de una canasta de bonos globales de Uruguay y EEUU. Dado que los bonos globales tienen tasa fija, si el precio de los bonos sube, la tasa de retorno baja, y viceversa. La diferencia entre esas tasas es registrada en dos indicadores disponibles en el país.
Esos indicadores miden el riesgo relativo que tendría la inversión en deuda externa uruguaya comparado con el que, otrora, era el riesgo menor: el norteamericano. Ahora aquel benchmark o referencia varía con tanta intensidad como el pavor que se ha apoderado de los inversores usualmente acostumbrados a refugiarse en la compra de deuda pública norteamericana cuando las cosas no pintan bien en el norte.
Dado como ha venido evolucionando esta historia desde setiembre pasado hasta ahora, y con cierta ironía habría que suponer que el benchamark o referencia debería ser la TIR de los bonos globales uruguayos y el UBI debería registrar valores negativos. Pero como en general el análisis económico dominante coincide en que los “fundamentos” de la economía norteamericana aún son sólidos, el UBI no ha bajado nunca de los cien puntos básicos. Lo que quiere decir en el mejor momento del riesgo comparado, que Uruguay habría tenido un costo de emisión algo mayor al 1%.
Eso fue en un momento en el cual nadie percibía la profundidad de la crisis financiera norteamericana y le recesión era una hipótesis académica. Ese era, además, el mejor momento de la economía uruguaya observada desde el punto de vista de la capacidad de repago de su deuda externa. Eso fue alrededor de mediados del año pasado.
Ayer el UBI tocó los trescientos puntos básicos, con lo cual regresamos a fines de 2005, cuando recién acababan de despejarse las dudas referentes a cuál sería realmente la política del nuevo gobierno respecto al pago de sus compromisos, etcétera.
Pero es obvio que Uruguay ha comenzado a transitar en un terreno en el cual cada vulnerabilidad y riesgo es analizado sin las gracias de otrora. Los canales de contagio de males mayores provenientes del norte son conocidos y, en general, muchos de ellos pasan por Brasil, país que ha construido fortalezas sustancialmente mayores a las que ha podido armar Uruguay frente a desenlaces más críticos.
Por ahora está todo controlado, los “fundamentos” están allí… Quizás, antes que el calendario del último año de decisión fiscal de este gobierno nos traslade a un escenario de confrontación interna mayor, nos agradaría saber que ya el equipo económico y la presidencia han elaborado un plan de contingencia capaz de, al menos, disminuir la vulnerabilidad fiscal.
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