Lluvias llegaron tarde para vacas de cría
Las lluvias de la última semana han sido copiosas en varias zonas donde la seca hizo mella en los primeros meses del estío.
El informe analiza la situación concreta de los rodeos de cría vacunos. En varias zonas la situación fue compleja; es lo que aconteció en Flores, Florida, Durazno y el Sur de Tacuarembó (Paso de los Toros), Colonia, Soriano, San José, Río Negro y el Oeste de Flores.
Señala el informe que los rodeos tuvieron un estado corporal poco satisfactorio para aspirar a aceptables porcentajes de preñez.
Eso se explica en gran medida por un invierno riguroso con gran cantidad de heladas, agravado por temporales sobre el final del mismo.
La ocurrencia de una primavera benigna pero muy corta no logró revertir los efectos negativos del invierno.
Esta situación, comenta el análisis, provocó que los vientres comenzaran el entore con una condición corporal menor a la requerida, determinando retrasos en la aparición de celos, lo que llevó a prolongar el período de entore.
Ante esta situación, muchos productores utilizaron como estrategia medidas de control de amamantamiento, tales como el uso de tablillas y destete precoz.
Primera estación
En cuanto a las vacas de primer entore, se ha comprobado en algunos establecimientos que esta categoría no ha alcanzado el desarrollo adecuado al comienzo del entore, provocando retrasos en la concepción. Como consecuencia, los partos siguientes se concentrarán en la segunda mitad de la estación de cría, por lo que si no se toman las medidas adecuadas en esta categoría problemática (vacas en su segundo entore) el porcentaje de preñez para el próximo año puede ser bajo.
En las categorías de recría, la evolución de las ganancias corporales se han visto resentidas, aspecto a tener en cuenta en el próximo invierno si se pretende lograr un entore exitoso.
Invernada
Relata el informe que, como es tradicional durante el verano, se han observado disminuciones importantes en las ganancias de peso.
Las mismas pasaron de aproximadamente 0,800 a 1 kg durante la primavera a 0,250 a 0,450 kg en verano, dependiendo básicamente de la oferta forrajera.
La disminución importante del aporte forrajero, la maduración de las especies y los efectos de las altas temperaturas, han afectado el desempeño productivo de la hacienda. A causa de las condiciones climáticas imperantes, se ha optado en muchos casos por desprenderse de las categorías más pesadas sin terminar.
Las precipitaciones de los últimos días han revertido la situación y se ha provocado un verdadero estallido en el crecimiento de pasturas.
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