Hacia una visión compleja de la competitividad
Mientras nuestra economía sigue verificando altos niveles de inversión en maquinaria y equipos, incrementos en sus niveles de producción y seguramente en sus ganancias, las alarmas de la pérdida de competitividad asociada al tipo de cambio vuelven a redoblar desde varias tiendas de la corporación empresarial, en particular los vinculados al sector exportador.
Por otro lado, y pese a no ser la línea oficial ni declarada desde el Banco Central, se ha pasado en los hechos de una libre flotación, es decir un régimen regulado solo por la oferta y la demanda, anhelo paradigmático de varios sectores vinculados al mundo empresarial, a uno de flotación sucia.
Es así que en los hechos el Banco Central de Uruguay viene interviniendo en el mercado de cambios a favor de sostener el precio del dólar, a través de fuertes volúmenes de compras, tal que de los 1.000 millones que la autoridad monetaria tenía planificado adquirir este año ya, en poco más de un mes, ha comprado casi una tercera parte de sus previsiones
De modo, el mercado de divisas y el tipo de cambio, parecen erigirse en una excepción respecto a las reglas del libre mercado. De este modo también los complejos problemas asociados a la competitividad de nuestras empresas se ve reducido solamente a problemas de tipo cambiario, que por definición le son externas a la gestión de las empresas. De esta manera, los niveles de competitividad se escinden de la cultura de tipo inercial que ha caracterizado durante varias décadas a buena parte de nuestra dirigencia empresarial, vinculada más a mecanismos de gestión del viejo modelo proteccionista que a las coordenadas que estipula el nuevo contexto económico. Desde esta óptica, el problema de la competitividad queda ubicado fuera de la responsabilidad de las dirigencias empresariales y pasa a ser «un problema del gobierno».
No obstante los resultados dados a conocer a través del último informe de la Cámara de Industrias que da cuenta de un dinámico atípico en el sector, e incluso los datos del índice de inversión en maquinarias y equipos IMEQ industrial aumentó en el cuarto trimestre del año con respecto a igual período de 2006. Es decir los datos, pese a los rumores de desaceleración, para el cuarto trimestre del año muestran que la inversión en el sector, sin contar la efectuada por la refinería de Ancap ni por las empresas instaladas en Zonas Francas (ZF), registró un incremento del 33,3% respecto a igual trimestre de 2006. Desde el propio informe de la CIU se verifica una tendencia creciente desde el primer trimestre de 2003.
Las bases culturales de la competitividad
Sin desmerecer los efectos que un dólar ubicado en los niveles actuales supone para muchas ramas de actividad y la competitividad de los mismos, hay dos aspectos insoslayables a tener en cuenta. Por un lado un dólar bajo parece, a todas luces, ser un dato de la realidad a nivel global. Por otro, parece a esta altura de la historia, que los sectores empresariales en general con más recursos que la media de la sociedad, se aboquen más que a campañas de medios y estudios que muestren los perjuicios de la situación, a participar en el diseño de las políticas de Estado, a mediano y largo plazo para modificar las bases culturales sobre las que sin duda se asienta nuestro subdesarrollo como país, más allá de coyunturales tipos de cambios.
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