Comité de Coordinación Macroeconómico

Una disculpa como contribución para aprender lo nuevo

El viernes pasado fuimos advertidos por una de las autoridades del equipo económico que las inferencias críticas que se desprendían de la nota titulada «No se reúne el Comité de Coordinación Macroeconómico», publicado ese día no eran pertinentes, dado que el Comité, a diferencia del Copom, no se reúne mensual sino trimestralmente.

Las inferencias que se desprendían de la nota sugerían efectivamente que el MEF ­salteándose una reunión que usualmente anticiparía la reunión del Comité de Política Monetaria del BCU­ no tendría demasiado interés en adelantar eventuales ajustes de programa derivados de los cambios de entorno aún en proceso.

El error o el apresuramiento en la interpretación fue de mi responsabilidad y deriva de mi desconocimiento de la existencia de un reglamento de funcionamiento de un espacio de coordinación muy útil pero que, aún no cuenta con las formalidades de la Ley ni de su reglamentación.

En el cronograma (interno) del equipo económico y el BCU las reuniones programadas del CCM son trimestrales y procurarían cumplir los objetivos explícitos en el Proyecto de Ley que aspira a otorgarle formato institucional legal.

Sin esa exigibilidad de la norma, efectivamente, nadie se salteó u omitió ninguna instancia formal.

Empero, no hay norma ni regulación formal ni tampoco en ninguno de los comunicados de las cuatro reuniones previas se infiere o comunica la periodicidad trimestral expuesta en la advertencia del error.

Los objetivos del CCM son, presumiblemente, los propuestos en el art. 2 del proyecto de modificación de la Ley Orgánica del BCU enviado en diciembre de 2005 por el Poder Ejecutivo y que actualmente permanece sin discusión avanzada en el Legislativo.

Dichas funciones u objetivos consisten en A) «La puesta en común de información relacionada con las competencias bancocentralistas y de la política económica general», y B) «El establecimiento de la meta de estabilidad de precios», en ese orden presumiblemente.

Luego de la excepcional crisis que padece desde 4 de enero pasado el entorno principal de la economía supuse que, aún sin tener que modificar la meta de inflación, la situación ameritaba una reunión del

CCM.

Es más, la presumí obligatoria como fuente de una discusión más enterada del Copom del viernes.

Pero sobre todas las cosas, imaginé que esa reunión más formal del BCU y el MEF se debía haber realizado en atención a otra de las funciones esenciales que tiene ese espacio de coordinación en el proyecto aludido: «Lo actuado por el Comité de Coordinación Macroeconómico y sus fundamentos, así como las eventuales diferencias de posiciones (MEF-BCU) se comunicarán en un informe público».

Como se imaginará el lector tenía mis propias expectativas respecto a este último cometido.

Pero admito que no hubo intención del MEF en no adelantar noticias o ajustes relativamente ingratos, o de adecuación a la nueva situación, porque sencillamente no había obligación formal de hacerlo. Mis disculpas del caso.

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