
La responsabilidad del seguimiento de las alternativas de la crisis bursátil y financiera internacional está concentrada en los equipos técnicos del Banco Central esencialmente pese a que el Ministerio de Economía estudia discretamente las eventuales consecuencias que pudieran tener en el país los aún inciertos desenlaces externos.
Hasta anoche no había preocupación alguna por las derivaciones que pudiera tener un eventual agravamiento de la crisis en el norte. En el mercado bursátil la operativa fue reducida por las características del período y porque, además, no hay demanda de cambio de posiciones o tenencia de instrumentos provenientes de los ahorristas e inversores locales. Los precios de los principales títulos están variando con oscilaciones naturales, incluyendo los títulos soberanos emitidos por otros países como Brasil y que son comercializados usualmente en nuestras Bolsas.
Gerentes financieros de algunos de los principales bancos consultados ayer por LA REPUBLICA confirmaban que, por ahora, la situación en su estado al día de a-
yer había sido relativamente prevista por los principales operadores locales. Incluso, ninguno de los presumibles involucrados en las negociaciones para la transferencia de la propiedad del Banco Comercial indicaba la existencia de dificultades en la continuidad de las mismas. Tampoco la disminución de los ingresos por colocaciones externas que los bancos residentes ya estaban previendo afectará marcadamente lo que se sigue estimando será un nuevo buen año para la industria financiera. Por ahora, los bancos y operadores financieros de plaza se preparan para recepcionar un mayor flujo de ahorro interno y externo con la preocupación de hasta dónde caerán las tasas activas que le pueden cobrar a sus mejores clientes. La referencia para la formación de estos precios es la tasa Libor que está sufriendo caídas importantes en un mercado internacional que ya descuenta la disminución de las tasas básicas de la Reserva Federal a fin de mes en un medio punto porcentual o tres cuartos si la situación se complica más.
Para la analista Tamara Schandy, de la consultora Deloitte, destacó que la caída en las Bolsas mundial no estuvo acompañada por una baja en el precio de la materias primas, lo cual es algo alentador para Uruguay.
En declaraciones a Radio El Espectador, Schandy sostuvo que “los precios de los ‘commodities’ son un indicador clave que tenemos que seguir analizando, pero la firmeza que en general están mostrando los precios estaría indicando que es probable que el crecimiento de la demanda mundial siga siendo sólido, más allá del enlentecimiento de Estados Unidos”.
Cuando se la consultó sobre las perspectivas de futuro dijo que “si sigue el contexto de incertidumbre y alta volatilidad en los mercados internacionales, las condiciones financieras para nuestro país no van a ser tan buenas como en los últimos años. De hecho, el riesgo país de los mercados emergentes en general es más alto que el que teníamos un año atrás, por ejemplo. Eso se explica porque los inversores tienden a volcarse hacia las opciones más seguras”.
Acotó que “si la economía mundial se desacelera, también sería menor la demanda por materias primas y, en ese caso, también podríamos ver una corrección a la baja de los precios de los “commodities”. Eso no sería una buena noticia para las exportaciones de nuestro país”. No obstante los indicadores generales desde la Unión de Exportadores se sigue de cerca la situación aunque se señaló que las exportaciones seguían creciendo durante enero. Los últimos datos, muestran que en la primera quincena del mes, las ventas al exterior subieron casi un 20% con respecto a igual período del año atrás, impulsado por los productos agrícolas, que siguen manteniendo precios sostenidos.
El banco de inversiones Merrill Lynch sufrió fuertes pérdidas en 2007 como consecuencia de su exposición a los productos financieros de riesgo “subprime”, pero su nuevo presidente, John Thain, expresó este jueves su optimismo para superar la crisis.
La pérdida neta anual quedó el año pasado en 7.800 millones de dólares, contra una ganancia neta de 7.500 millones de dólares en 2006. Sólo en el cuarto trimestre, en el que se concentraron las mayores pérdidas, el banco perdió 9.800 millones de dólares.
La institución neoyorquina se vio en efecto muy afectada por la pérdida de valor de los productos financieros complejos vinculados a los créditos hipotecarios de riesgo.
Merrill Lynch contabilizó depreciaciones de estos activos por valor de 11.500 millones de dólares en el cuarto trimestre, después de 7.900 millones de dólares en el tercer trimestre y aumentó sus provisiones para créditos dudosos, llevando el esfuerzo total del trimestre a 14.600 millones de dólares.
Los analistas preveían alrededor de 15.000 millones de dólares, lo que representa la tercera parte del valor de mercado del grupo.
“Como Citigroup (martes), los resultados han sido lamentables”, comentó Patrick O’Hare, analista de Briefing. Y en la Bolsa de Nueva York, la acción de Merrill Lynch perdía 6,21%.
El nuevo presidente, John Thain, consideró estos resultados “claramente inaceptables” pero expresó “optimismo” y “confianza” para los próximos meses.
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