Barrán. "Seguirán fusiones y adquisiciones entre las instituciones"

Crisis sub-prime, sin cuantificar

Barrán, en ese documento, hace referencia a la crisis norteamericana en materia de préstamos hipotecarios, alertando que sus consecuencias en la solvencia de las instituciones aún no pueden ser dimensionadas, destacando que hay «opacidad» en los estados financieros de las instituciones.

A este respecto, el documento dado a conocer por el BCU indica que «la crisis de los «sub-prime» originada en los Estados Unidos ha mostrado la alta interrelación entre los mercados financieros de los distintos países y la magnitud de los contagios que pueden darse entre los mismos.

Adicionalmente, la crisis ha mostrado las dificultades existentes para la identificación y correcta medición de los riesgos de las instituciones financieras y la opacidad existente en los estados financieros de muchas de las grandes instituciones bancarias internacionales, consecuencia de la mayor complejidad de los instrumentos y vehículos financieros utilizados».

Al referirse a estos aspectos, Barrán indica que «esta situación no ha permitido todavía dimensionar el impacto que ha generado la crisis sobre la solvencia de dichas instituciones.

Por otra parte, el proceso de fusiones y adquisiciones de grandes instituciones de intermediación financiera está lejos de finalizar, constituyéndose en una fuente de presión a los responsables de la gestión de las instituciones financieras para un uso más eficiente del capital. La creciente globalización y concentración en los sistemas financieros y las exigencias de un uso más eficiente del capital por parte de los bancos constituyen un gran desafío, tanto para las instituciones bancarias como para los supervisores».

En este contexto, «la SIIF deberá avanzar en lograr una mayor eficiencia del marco regulatorio y de supervisión lo cual implica, entre otras cosas, avanzar con el proceso de evaluación de las recomendaciones incluidas en el Nuevo Acuerdo de Capital del Comité de Basilea (Basilea II). Las tendencias de mayor concentración que se dan en los mercados internacionales, y que también están presentes en el mercado doméstico, disminuyen el rol de la disciplina de mercado en la promoción de un sistema financiero más sano y solvente».

Y en este punto en particular Barrán sostiene que «estas tendencias (o sea las de Basilea II) requieren que las exigencias de capital que establezca el supervisor sean más sensibles a las distintas fuentes de riesgos idiosincrásicos de las instituciones y a los riesgos sistémicos derivados de la mayor participación de mercado que tengan las instituciones bancarias».

 

Cosas a corregir

Entre 2005 y 2006 se efectuó por parte de expertos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), en el marco del denominado «Programa de Evaluación del Sistema Financiero», una evaluación global del sistema financiero uruguayo.

Esta evaluación era para analizar el cumplimiento de los «Principios básicos para una supervisión efectiva» del Comité de Basilea.

Es interesante destacar que si bien hubo avances, los expertos concluyeron que las recomendaciones para mejorar el sistema se podrían agrupar en cuatro categorías principales: 1) La falta de independencia operativa del BCU, que se refleja en limitaciones presupuestales y en la falta de protección legal al supervisor; 2) las limitaciones del supervisor para tomar acciones correctivas respecto a la banca pública, similares a las que dispone en el caso de los bancos privados; 3) falta de implementación de la regulación sobre requerimientos de capital por riesgos de mercado; y 4) desvíos de las normas contables para los bancos respecto a las normas internacionales de contabilidad.

Sobre estos puntos en particular Barrán destaca, punto por punto, lo siguiente. Los aspectos mencionados en el punto 1 (independencia del BCU) se encuentran incluidos en el proyecto de ley de reforma de la Carta Orgánica del BCU a estudio del Parlamento. Por su parte, la observación del punto 3 (capital por riesgo de mercado) ya fue contemplada, al haberse completado el proceso de implementación de la nueva normativa sobre riesgos de mercado.

Finalmente, en cuanto al punto 4 (desvío de normas contables), se está desarrollando un proyecto orientado a adecuar el Plan de Cuentas y las normas contables a las Normas Internacionales de Contabilidad, por lo que es de esperar que en el corto plazo esta recomendación también se vea contemplada.

Sobre la limitación del BCU sobre la banca pública (punto 2), Barrán no hace comentarios.

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