Decreto. Exigirán formación profesional a quienes compren agroquímicos

Plaguicidas: 90 aviones fumigan en Uruguay

La Dirección de Servicios Agrícolas del Ministerio de Ganadería y Agricultura y Pesca (MGAP) es la encargada de controlar el uso de plaguicidas en Uruguay. El ing. Humberto Almiratti es el director de Diseag, dirección que ha ido ganando protagonismo en los últimos dos años. Los cursos a los productores y operarios para el manejo de plaguicidas se han realizado a lo largo y ancho del país. Durante 2007 se llevaron adelante 40 cursos a los que asistieron dos mil productores, operarios y vendedores de comercios del ramo.

El problema más frecuente que se da en la aplicación de plaguicidas es la deriva del producto que llega a establecimientos linderos provocando daños en cultivos o animales. En ese caso, el productor damnificado puede realizar una denuncia en los Servicios Agrícolas que tiene sitios para recepcionarlas en las zonas que tradicionalmente han presentado mayores problemas dentro del país, Almirati dijo que eran en el Este y en la zona de Bella Unión.

El jerarca explicó que en Bella Unión las producciones se encuentran mezcladas con la actividad urbana. «No existe ordenamiento territorial, el problema es que no se puede saber cuál es el límite de la zona urbana, el decreto dice que no se puede aplicar a menos de trescientos metros de la zona urbana y suburbana». Almirati se preguntó dónde está el límite de la zona urbana en Bella Unión. «Nosotros no lo hemos podido averiguar, además hay cultivos que están metidos en la ciudad, hay invernáculos, caña de azúcar plantada hasta la orilla del pueblo, es como si se plantara un cultivo en la explanada del municipio de Montevideo», sentenció.

LA REPUBLICA recibió quejas de productores apícolas que denunciaron que en campos donde estaban haciendo el servicio de polinización en semilleros se habían registrado muertes de cientos de colmenas por lo que definieron como mal uso de herbicidas.

Almiratti explicó que esa es una situación de conflicto de carácter privado, «yo no puedo hacer que los productores no apliquen los plaguicidas que están autorizados». «En el uso interno, dentro del establecimiento la única regla es que se utilicen productos autorizados», aseguró.

Las denuncias más comunes por deriva se dan con el uso de algunos herbicidas que son muy volátiles, como es el caso del 24d- Amina o el glifosato. Pero aclaró el jerarca que en todos los casos la causa del problema es la aplicación poco prolija y el descuido.

La Dirección de Servicios Agrícolas tiene cursos en tres niveles, uno es para los vendedores de agropecuarias y veterinarias, otro nivel para productores y un tercer nivel de cursos se destina a las empresas aplicadoras. El director del MGAP señaló que este servicio cada vez se contrata más por parte del productor, lo que ha llevado a que aumente la profesionalidad. Existen empresas que realizan el trabajo de aplicación aérea. En el país se estima que trabajan unas treinta empresas de este tipo que tienen 90 aviones trabajando en todo el país. Estas empresas están registradas en los Servicios Agrícolas, cada avión tiene su matrícula y los pilotos están adiestrados en el buen uso de los plaguicidas. Un avión puede llegar a fumigar cien hectáreas por día y el problema de la deriva puede ser mayor.

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