Gobierno finalizará cumpliendo el programa con más inflación
Lo interesante ahora es la perspectiva de mediano largo plazo porque en función de una u otra lectura se harán las cosas en el presente. De allí que es sumamente importante, tanto para el armado de los flujos de los proyectos de inversión, la negociación general de la economía o de la propia credibilidad del plan global del gobierno repasar la letra y las inferencias de las dos primeras reuniones del equipo económico en el año. Aunque a todos nos cueste un poco el ejercicio.
Desdibujadas por las características de las fechas, se produjeron la semana pasada las reuniones en las cuales el gobierno decidió un ajuste importante de su política económica con el cual se estaría cerrando el ciclo de la primera administración de la izquierda, allá por junio de 2009, cuando el país ya ingrese en la recta preelectoral.
El miércoles 3 se reunió el Comité de Coordinación Macroeconómica y el jueves 4, el Comité de Política Monetaria del BCU. En el primer espacio el MEF y el BCU evaluaron el estado de la economía desde el punto de vista de los riesgos inflacionarios, o sea desde la perspectiva de mantener la estabilidad de precios en un nivel funcional con la continuidad del crecimiento y los objetivos generales del programa de gobierno, cuyos énfasis están vinculados a la mejora del ingreso real de los salarios y jubilaciones en una perspectiva de mejora de la equidad. En la segunda reunión, el Directorio del BCU y sus servicios corroboraron las decisiones anticipadas en el CCM del día previo, advirtiendo que si desmejoraran las condiciones actuales del entorno económico, el BCU pudiera implementar cambios antes aún del próximo Copom del 8 de febrero, tendientes a asegurar el mantenimiento de la estabilidad, o sea la convergencia de la actual inflación del 8.5% al eje de la inflación preanunciada y cuyo desvío permanente en el último año es el principal problema y riesgo que caracteriza a la economía uruguaya actualmente. En síntesis el CCM reafirmó el balance positivo conocido destacando que la persistencia de una inflación tendencial mayor a la programada se ha mantenido pese a que ha sido atenuada con medidas que tienen costos fiscales y sin mención explícita en el comunicado de credibilidad. El Comité da por hecho que se mantendrá la disciplina fiscal y que las condiciones internacionales en el futuro próximo permitirán mantener un tipo de cambio real que no dificulte el funcionamiento económico pese a la continuidad de la valorización de la moneda nacional y de los avances en la redistribución social del excedente. Compartiendo lo expuesto por el CCM y dado que la demanda de pesos está siendo mayor a la prevista y mayor también a un nivel de actividad ya de hecho muy elevado, desde si propio espacio ha decidido aceptar la recomendación del CCM y ampliar el rango de la inflación anual aceptable del actual 4%-6% vigente hasta ahora para los próximos dieciocho meses, a un nuevo rango del 3%-7% para los doce meses previos a junio de 2009. Funcionalmente a la nueva flexibilidad en materia de metas, el BCU decidió en tanto mantener la tasa call «programa» en el 7.25%, y las tasas de aceptaciones y préstamos o «facilidades» que el BCU paga y cobra a las instituciones bancarias diariamente. Hasta aquí lo resuelto e informado públicamente. Esencialmente: la reafirmación de mantener un objetivo de inflación del 5% en el mediano plazo y un reconocimiento que no se puede mantener un techo «meta» del 6% cuando el BCU se ha tenido que hacer último responsable de incumplir una meta «techo» del 6.5% a lo largo de todo 2007. En buen romance, el MEF asume explícitamente la responsabilidad que no podía seguir cargando el incumplimiento sobre las espaldas de un BCU y, además, con el BCU, el MEF está informando ahora que el programa económico del gobierno en perspectiva es sustentable con dos puntos más de inflación. De manera explícita el MEF asume íntegramente en nombre del Poder Ejecutivo que están dadas las condiciones para mantener el plan global del gobierno sin mayor vulnerabilidad reconociendo que no puede hacerlo con una inflación propia de países desarrollados o de economías emergentes de porte mayor. O sea con variaciones de precios relativos que promedien en el año bastante menos del 5%. Implícitamente el Ministerio está informando además que le preocupa que la economía uruguaya se apreste a vivir su quinto año con caída real del precio interno del dólar norteamericano, o sea manteniendo el otrora criticado «rezago cambiario» o «adelanto inflacionario» que no tiene nada que ver con el concepto de tipo de cambio real… pero tiene. En suma, con conocimiento pleno de la presidencia de la República, el equipo económico ha «sincerado» una situación que no admitía más dilatorias: el reconocimiento de que hay que proyectar una inflación mayor (a todos los efectos) cuyas causas ni son absolutamente importadas ni reversibles sin reformas que no se han podido completar. Y está indicando que seguirá habiendo «perdedores y ganadores» en lo que le queda de su mandato. El BCU como institución es «eximida» de pagar los platos rotos de nuevas inconsistencias dado que presumiblemente el CCM asume ahora casi explícitamente la misión que la Constitución quiso atribuirle al BCU y la Reforma de la Carta Orgánica de éste, durmiendo en el Senado, no ha podido formalizar plenamente.
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