Se calcula que en Uruguay hay cerca de 130 mil micro, pequeñas y medianas empresas

El 50% de las Pymes "muere" en los primeros años de su creación

En Uruguay las Pymes representan el 97,5% de las unidades jurídicas registradas (132 mil empresas aproximadamente) y contribuyen con un tercio del Producto Bruto Interno (PBI), unos 7 mil millones de dólares, según estimaciones de las gremiales. Pero la mitad de los microemprendimientos empresariales «mueren» al poco tiempo de haber sido creados y según una encuesta del equipo Sipron Consultores, esto se debe en la visión de los propios empresarios a una «mala gestión».

El economista José Manuel Quijano, uno de los panelistas que participó en el seminario de microempresas, dijo que estas empresas cumplen un papel social muy importante y dijo que existe actualmente en Uruguay «un alto porcentaje de empresas que no tienen viabilidad económica.

Esta es una hipótesis realista, que determina que muchas empresas sólo puedan subsistir en la economía informal.

El problema de la viabilidad determina una alta mortalidad de empresas en el país».

En una parte de sus comentarios, dijo que las Pymes están aisladas con respecto al Estado, al resto de las empresas y al comercio exterior, y además sugirió una serie de medidas vinculadas a una mejora de la capacidad exportadora, como por ejemplo el reintegro de impuestos en plazos menores a los actuales.

Haciendo referencia al relacionamiento de las Pymes con otras empresas, Quijano consideró importante formar la creación de asociaciones con otras empresas, como aconteció en Chile, y estimó imprescindible más financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). «El Estado debería abastecerse con productos y servicios de empresas nacionales, determinando así mayor exigencia e incentivo en la innovación de las micro empresas».

El economista dijo que los cursos de capacitación que realizan los empresarios tienen que estar dirigidos más precisamente a las necesidades de la empresa en cuestión y no en términos más generales ya que lo que se precisa son «cursos a medida».

Créditos caros

Quijano sostuvo que la década de los noventa marcó un cambio importante en las normas de control del Banco Central (BCU) y entendió que las tasas de interés y las garantías representan un problema para los microempresarios. «El mercado financiero es carísmo» sostuvo el economista.

Asimismo reclamó la creación de una oficina, a nivel del gobierno, que centralice las políticas y la información sobre las Pymes e indicó que el sector necesita políticas consistentes en el tiempo para obtener resultados en matería de capacitación, mejores créditos y exportaciones.

Para Quijano los indicadores para la medición de la participación de las Pymes en Uruguay «es muy ambiguo e impreciso». Las clasificaciones que se hacen en Argentina y Brasil «son diferentes»; y entonces «sería necesario impulsar en el Mercosur una definición común de micro y pequeña empresa».

Asimetría de información

Por su parte, otro expositor, Martín Buxedas, dijo que durante la década del 80, el crédito experimentó una importante retracción, mientras que durante la década del 90 las instituciones financieras realizaron una trasformación ideológica y comenzaron «a buscar a los minoristas y empresas para ofrecerles sus créditos».

Buxedas dijo que la tasa de interés es un problema para las Pymes y sostuvo que los diferentes cursos de capacitación «tuvieron con el tiempo un salto importante en el número de personas interesadas».

También consideró conveniente la formación de cooperativas y asociaciones entre microempresarios para mejorar las posibilidades de comercialización de sus respectivos productos; aunque aclaró que el sector enfrenta barreras enormes para acceder al comercio internacional. «Las empresas no pueden, en su mayoría, exportar y las experiencias en ese sentido son muy aisladas».

Si bien destacó el apoyo brindado por Dinapyme (Dirección Nacional de Pequeña y Micro Empresa), la Corporación Nacional Desarrollo (CND) y el Banco República (BROU), dijo que todavía «existen limitaciones fuertes para el sector».

En ese sentido, denunció al existencia de una asimetría en el manejo de información entre empresas grandes y microempresas, créditos limitados y poca coordinación entre las instituciones públicas y privadas; entonces «sería necesaria la creación de un organismo con más jerarquía que la Dinapyme que funcione en la órbita del Ministerio de Economía (MEF) y que tenga recursos para ayudar a los pequeños empresarios».

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