La atención. Está puesta en la próxima negociación salarial

Un foco de discusión en 2008: la política monetaria en el centro de la atención

El seguimiento público de la actuación del Banco Central en su condición de regulador monetario –misión constitucional principal–, es sumamente difícil, lo que agrega incertidumbres a lo que está haciendo el gobierno y, particularmente, el regulador para preservar a la economía de futuros riesgos de desequilibrio.

El problema consiste en que, si bien el Comité de Política Monetaria del BCU viene reiterando que ha optado por una política cauta en materia de expansión monetaria frente al mantenimiento del riesgo inflacionario, lo que ha venido sucediendo realmente en el segundo semestre del año es de difícil percepción y los analistas tienen dificultades crecientes en seguir la ejecución de la política monetaria.

Si bien el BCU ha concentrado su rendición de cuentas al respecto en el nivel de la tasa call ­resultante diaria de la oferta y demanda de pesos en el sistema bancario-, y este indicador se ajusta a lo programado (7,25% con leves oscilaciones), el escenario frente al cual se enfrentan los analistas privados del riesgo inflacionario ha multiplicado su complejidad en los últimos meses.

En principio, hay una demanda de pesos que daría la sensación no ha sido prevista en toda su magnitud por la conducción económica y que debe ser abastecida por el BCU, ya que ,en caso contrario, la economía tendría problemas en sus transacciones y las tasas de interés se elevarían por encima del programa generando, entre otros problemas, una erosión de credibilidad prácticamente diaria para el BCU.

A ello se le ha agregado en los últimos meses un crecimiento del nivel de actividad no previsto –PBI creciendo al 10% y el consumo al 9%…– pero, sobre todas las cosas, se ha precipitado el deterioro del precio del dólar en todo el mundo y particularmente en la región.

A ello está respondiendo el BCU con una expansión mayor de los medios de pago al programado utilizando nuevamente compras muy elevadas de dólares en el mercado cambiario, volcando pesos cuyo excedente le es muy difícil de extraer luego.

Al término del trimestre móvil finalizado en noviembre pasado, el aumento del M1 –emisión primaria más pesos depositados al alcance del público– en vez de estar cayendo hacia una expansión del 15% o 9%, está creciendo en porcentajes del 25%.

Eso deberá ser explicado por el BCU y eventualmente el Copom de los próximos días debería explicar los motivos del aparente sesgo entre la meta preanunciada y la realidad.

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