Acuerdo automotor lleva calma a la industria nacional
Argentina y Brasil acordaron un esperado acuerdo que permitirá poner en marcha el próximo 1º de enero un régimen común para regular el comercio bilateral de automotores, dijeron funcionarios oficiales.
El acuerdo fue considerado positivo para Uruguay y trajo tranquilidad a los empresarios locales, los cuales podrían haber visto cortadas sus exportaciones hacia Brasil si no se alcanzaba el entendimiento. «Nosotros ya estábamos de acuerdo», y en consecuencia Uruguay se plegará al entendimiento entre Argentina y Brasil sobre un régimen automotor común del Mercosur, dijo ayer el ministro uruguayo de Relaciones Exteriores, Didier Opertti. El canciller recordó que, en instancias previas, el gobierno uruguayo había llegado a acuerdos con sus socios en el bloque comercial sudamericano sobre los diversos ítems en negociación. En consecuencia, si Paraguay se suma, la Cumbre del Mercosur que se celebrará en Florianópolis (Brasil) en diciembre, podrá firmar el régimen común para el sector automotor, una de las dos excepciones, además del azúcar, a la Unión Aduanera entre Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El régimen tenderá al libre comercio intrazona de automotores y autopartes después de un período de cinco años, para el que se establece una evolución de los cupos de acceso a mercados y de las preferencias arancelarias. Según lo negociado, Uruguay podrá colocar con arancel cero, en el primer año, hasta 6.000 automóviles en Argentina y 4.000 en Brasil, cupos que aumentarán progresivamente hasta que desaparezcan las limitaciones en 2006. Por encima de esas cifras, las ventas de automóviles uruguayos a sus socios se someterán a los aranceles de importación extrazona. Este acuerdo fue considerado como algo «donde se ganó algo y se perdió algo», según los industriales automotores de Uruguay.
Tras dos días de arduas negociaciones, el secretario de Industria de Argentina, Javier Tizado, y los brasileños Reginaldo Arcuri, secretario de Desarrollo Productivo, y José Botafogo Goncalves, representante para el Mercosur, anunciaron el fin de una larga y retrasada negociación, ya que el régimen común debía haber entrado en vigencia el 1º de agosto. Como las divergencias entre ambos países se centraban en la forma de calcular el contenido local de componentes de los automotores –que Argentina medía por pieza y Brasil entendía que debía medirse por conjunto de piezas–, la salida que permitió superar el conflicto fue la oficialización de ambas alternativas. A partir del primer día de 2001, las terminales podrán optar por un contenido local mínimo de 44 por ciento para un conjunto de partes producidas en uno de los países o por un índice de 30 por ciento para cada pieza individual producida en Argentina, explicaron los negociadores a periodistas.
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