Asimilación de la caída del dólar y de la confianza
Las últimas operaciones del mercado de letras y los excepcionales resultados logrados en la licitación de las obligaciones negociables emitidas por la Corporación Vial el fin de semana pasada parecen estar comprobando en la práctica y allí dónde hay que jugarse realmente, en el mercado, las variantes de expectativas económicas del sector privado que el BCU publicó también el último día de la semana pasada.
Pese a su escasa profundidad y la relativa concentración de la demanda de instrumentos de ahorro e inversión, los mercados emisiones del BCU y otros agentes en las bolsas locales, BVM y Bevsa, son una vidriera en la cual se observa la comprobación práctica de esa confianza que los privados parecen tener en cumplimiento de las metas del programa económico y financiero del gobierno. En suma, en una plaza con un sector financiero manejando más pesos que los que podían estimarse y un público más decidido a trabajar con las opciones de ahorro e inversión nominadas en moneda local, hay una virtual corrida por la compra de letras en pesos, sean estas reajustables o no. El público sigue a los inversores institucionales y estos a la vez parecen estar seguros que en 2008 volverá a apreciarse el peso frente al dólar y que la política monetaria y las disciplinas fiscales serán adecuadas para que la inflación vuelva al andarivel del 4%-6%. Ya no sólo las AFAP o los Bancos se interesan y demandan instrumentos nominados en pesos para colocar sus excedentes sino que ahora, el público en general presiona a través de sus corredores de bolsa o, personalmente incluso, sobre la escasa oferta de títulos de deuda emitidos en esta moneda.
Lo nuevo y sugerente en la encuesta de expectativas económicas de la semana pasada es que, ya en diciembre, la enorme mayoría de los encuestados admite que en vez de una devaluación de un punto medio que se preveía en noviembre, ahora en diciembre, las perspectivas del dólar seguirán siendo negativas en 2008.
Aceleración de la demanda de pesos
Esta tendencia se viene manifestando desde comienzos de año y estaba específicamente vinculada entonces a la demanda por instrumentos en pesos indexados. Ya existía la convicción de lo que se verifica ahora: una revalorización de la moneda nacional frente al dólar tal que permitiera «realizar» la pérdida de valor que ya acumulaba el dólar en los años previos más la diferencia de cambio y comprar UI . Esa era la historia reciente hasta que los anuncios de ajuste de metas del programa económico concretados por la conducción económica en Punta Cala y sucesivas presentaciones de Astori y Lorenzo particularmente, impulsaron a vender deuda en dólares recompra del gobierno incluida y volcar esos dólares cambiados en pesos a la adquisición de Letras y obligaciones negociables en pesos, sean o no indexados. La encuesta de inflación indica al confianza en que el gobierno logrará administrar la estabilidad de tal manera que la pérdida de la capacidad adquisitiva del peso no sea mayor al 6.5% anual en el futuro y la «macroeonómica» acepta que en un escenario de mayor crecimiento, el gobierno distribuirá el mayor excedente sin afectar los equilibrios de sus cuentas.
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