Dilema. Inflación alta y tasas bajas no se llevan

Mundo: un 2008 económico con más preguntas que respuestas

El artículo señala que «resulta evidente que se está ante un dilema de política que requiere un «aceitado» proceso de coordinación del denominado «G5″ para que la salida (el inevitable proceso de ajuste de los desequilibrios) no implique un «aterrizaje forzoso» que diluya las ganancias del crecimiento.

La tormenta «perfecta» aún continúa y las «hostilidades» no cesan ni siquiera en los últimos días del año. Pero en medio de este torbellino financiero, los bancos centrales de los países industrializados siguen sin poder adecuar las tasas de interés acorde con la política económica con las necesidades del mercado.

La FED y el banco de Inglaterra, recientemente redujeron la tasa de interés de referencia en 25 puntos básicos, al tiempo que el BCE dejó en claro que no la subiría como tenía previsto.

Las señales fueron contundentes, necesarias pero, lamentablemente, insuficientes a la luz de los resultados: el dinero entra al mercado y, literalmente, desaparece, como si se estuviese en una economía «en trampa de liquidez», donde la política monetaria es ineficaz por definición».

En otra parte del artículo se considera la inyección de capital de las últimas semanas.

«Según el último informe de Finsoport, los cinco bancos centrales (la FED, el BCE, el Banco de Inglaterra, el de Suiza y el de Canadá) anunciaron medidas de expansión monetaria anunciadas para calmar las necesidades del mercado e inmediatamente implementaron estrategias coordinadas consistentes en una sucesión de subastas y swaps de monedas para inyectar dólares en Europa y euros en Estados Unidos.

Sin embargo, todo parece indicar que el contexto no sería el adecuado ya que en forma coincidente se conocieron datos de inflación que generaron preocupación entre banqueros y analistas.

Entre los meses de octubre y noviembre, los aumentos de precios minoristas en las economías emergentes de mayor crecimiento (China y Rusia, básicamente) y en las desarrolladas (Estados Unidos y Alemania) alcanzaron niveles récord».

 

Dando liquidez

Las «mega inyecciones» de liquidez generan preocupación porque si la economía mundial tendiera a desacelerarse a mayor velocidad y la brecha externa se cerrase (el déficit de cuenta corriente) rápidamente, quedaría una cantidad de divisas, literalmente sin aplicación.

Si bien este escenario aún no se manifiesta, algunos analistas y operadores están empezando a descontarlo. Es por ello, que se argumenta que en materia financiera, el año cierra con la implementación de una «mega medida» y un rebrote inflacionario global.

Recientemente el BCE inyectó unos U$S 500 mil millones a corto plazo a una tasa del 4,21%, destinados a aliviar la situación de casi 400 bancos con problemas de liquidez.

Esta discordancia entre mercado y política monetaria, reflejada en la volatilidad de las tasas, persiste en un contexto de crecimiento económico mundial récord, en el que la debilidad del dólar posiblemente siga empujando las cotizaciones del petróleo y el oro hasta niveles nunca antes registrados, con efectos nocivos en términos de inflación.

Por lo tanto, resulta evidente que se está ante un dilema de política que requiere un «aceitado» proceso de coordinación del denominado «G5″ para que la salida (el inevitable proceso de ajuste de los desequilibrios) no implique un «aterrizaje forzoso» que diluya las ganancias del crecimiento.

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