Eucaliptos en los cerros tienen 50 años de plantados.

El demonio forestal es un mito

El ing. Edgardo Cardozo se desempeña como gerente de la Sociedad de Productores Forestales del Uruguay, entidad gremial que nuclea al 80% de los productores del rubro; una entidad gremial afiliada a la Asociación Rural del Uruguay que defiende el impacto que la forestación ha tenido en nuestro país.

Trabaja también en el asesoramiento a emprendimientos privados y fue subsecretario del MGAP durante la gestión de Martín Aguirrezabala.

La visión de la gremial destaca aspectos positivos del desarrollo de un sector que desde la aprobación de la ley forestal ha ocasionado controversias en prácticamente todos los ámbitos.

El gerente de la gremial forestal explica el alcance de las inversiones en el sector que según las cifras que manejan supera los 2.200 millones de dólares, en este valor está incluida la pastera Botnia.

En esa cifra «estamos hablando de lo que se ha invertido sobre el campo y la parte industrial, no incluye el costo del campo» dijo Cardozo.

Botnia implicó una inversión de 1.200 millones de dólares, por lo que 1.000 millones de dólares se han invertido en el sector en lo que son plantaciones e infraestructura.

En el punto anterior los números marcan la importancia de la forestación, pero lo que más controversia ha despertado el desarrollo dirigido de este sector ha sido el impacto ambiental. Cardozo señala que «como productores forestales tenemos el interés de conservar el medio ambiente, la forestación hasta puede mejorarlo». Destaca en este sentido lo que califica como el peor efecto que «estamos soportando los seres humanos con el cambio de clima que se está dando a nivel mundial».

Subraya que los estudios que están realizando organizaciones internacionales especializadas, se alerta sobre que es imprescindible frenar la deforestación y promover la forestación. «La forestación es un mecanismo muy idóneo, muy eficiente como para poder eliminar o disminuir el efecto de los gases invernaderos, porque obviamente la masa forestal medida por unidad de superficie es sensiblemente más alta que una pradera o en cualquier tipo de cultivo» dijo el técnico.

Remarca que la capacidad de los árboles de sacar anhídrido carbónico, expresado en unidad de superficie, es sensiblemente mayor que cuando se la compara con otro tipo de cultivo.

 

Ambiente

Uno de los puntos que mayor controversia ha generado en nuestro país se refiere al tema del eucaliptos como casi única especie con la que se ha plantado el Uruguay y el impacto negativo que tiene sobre la calidad del suelo y sobre la extracción de agua. Cardozo indica que la información científica no confirma esos temores. «Creo que frente a lo desconocido se tiene reacciones fundadas en el miedo» dice.

Al respecto de que los eucaliptos secan las napas de agua da la versión de los productores forestales: «la napa de agua más alta que existe es el acuífero de Raigón, en la zona de Libertad, Ruta 1. Para llegar a ella se debe perforar entre 18 y 22 metros. El eucalipto no toma agua de esa profundidad, es imposible. Extrae del primer metro, metro y medio, a dos metros, pero no a 18, 20 metros» afirma.

Cardozo sostiene que el movimiento de agua se da para abajo y para arriba pero un bosque no puede succionar de forma como para poder secar un acuífero.

En relación al acuífero Guaraní afirma que «estamos hablando de cientos de metros, es imposible que pueda succionar el agua de ahí abajo».

 

Sobre suelos

En relación a las afirmaciones que indican pérdidas en la calidad de los suelos da la visión que la gremial y técnicos forestales tienen. Primero afirma que el mayor porcentaje del área forestada se ubica en suelos de menor calidad relativa por lo que dice que «muchas veces se da el proceso inverso como consecuencia del crecimiento y la cosecha posterior del bosque». Esto es que el suelo se beneficiaría de la descomposición de ramas chicas, hojas, asegura que el árbol no toma materia orgánica del suelo, toma del suelo agua y minerales como cualquier tipo de planta, «pero le está devolviendo al suelo, luego de la cosecha un porcentaje muy importante de minerales y una masa tremendamente importante de materia orgánica que se incorpora al suelo».

Agrega que las respuestas de los suelos no son las mismas en todos los tipos, pero «cuando racionalmente uno analiza el desarrollo del bosque por ejemplo arriba de los cerros hay bosques de eucaliptos que tienen 50 años, que han tenido ya cuatro y cinco cosechas. Si fuera cierto que el eucaliptos empobrece el suelo y lo desertifica ese comportamiento sería imposible». En este punto Cardozo enfatiza que sucede exactamente lo contrario. «Partiendo de un suelo pobre, el único cultivo que puede brindarle al productor una alternativa productiva y económica es la forestación, en complemento con todo aquello que tradicionalmente ha hecho y al mismo tiempo le permite mejorar la calidad de esos suelos» afirma.

 

Impacto social

El impacto social que el sector forestal ha tenido en algunas localidades del interior es notable, por lo menos en lo que hace a la generación de mano de obra, basta ver en las madrugadas, grupos de operarios que esperan que los pasen a buscar.

Cardozo da cifras sobre este punto, dice que en el año 2003 -2004 se hizo un estudio con una consultora privada que analizó el tema de la mano de obra. Afirma que en ese momento se registraron 10.110 personas trabajando en forma permanente en el sector.

 

El tamaño

En ese momento los datos oficiales de la Dirección Forestal indicaban que el área afectada a la forestación oscilaba alrededor de las 650.000 hectáreas. Cardozo agrega que prácticamente hay un trabajador permanente cada 64, 65 hectáreas, «lo que está indicando claramente que es un rubro de uso intensivo de mano de obra».

En este aspecto también destaca como positivo que los operarios trabajan en zonas alejadas a Montevideo lo que va en el sentido de la descentralización.

«Toda la actividad se hace en el campo. Cuando uno piensa en los costos de los fletes y uno dice que un novillo puede costar 400 dólares, la soja vale más de 300 la tonelada, y cuando hablamos de carne hablamos de 1.000 dólares la tonelada, el valor de la tonelada de madera es sensiblemente más bajo por lo que el flete pesa mucho por lo que es necesario desarrollar la actividad en el campo minimizando el peso del flete.

El gerente de la gremial de forestales afirma que el porcentaje de mujeres que trabajan en el sector es un poco menos del 30%, algunas realizan tareas en los viveros pero otras ya están desempeñándose en la cosecha mecánica.

 

Mano de obra

Cardozo considera que el desarrollo del rubro ha generado impacto sobre la capacitación ya que «los uruguayos de repente genéticamente arriamos novillos y plantamos trigo pero no sabemos manejar árboles y eso ha hecho que de pronto las propias instituciones de enseñanza, las propias empresas, han tenido que hacer un gran esfuerzo a los efectos de preparar a la gente para que desarrolle un trabajo calificado». Al respecto agrega que la Sociedad de Productores Forestales planteó en el Consejo de Salarios la conveniencia de exigir cursos de capacitación para los obreros que trabajan con motosierras, como forma «de dar capacidad y reconocimiento a la persona, pero al mismo tiempo de asegurar su propia integridad física».

 

LA SPF

La Sociedad de Productores Forestales (SPF) es la asociación empresarial que representa al sector privado forestal de Uruguay. Inició sus actividades en 1959, con el objeto social de «Fomentar el desarrollo de un sector forestal sostenible económica, social y ambientalmente en el Uruguay, promoviendo el desarrollo de plantaciones forestales y contribuyendo con la conservación y manejo de los bosques naturales del país». La SPF es parte del proceso de desarrollo forestal promovido por la Política Nacional Forestal y fomenta activamente la consolidación de esta agroindustria urugu
aya exportadora, con fuertes raíces en el medio rural. Para ello realiza múltiples actividades, junto a actores del sector público y privado, y a lo largo de toda la «cadena productiva», desde la semilla hasta el consumidor final de las maderas y demás productos forestales de nuestro país. La SPF busca optimizar niveles de eficiencia y competitividad sectoriales y trabaja en diversos temas de relevancia foresto-industrial, en coordinación con autoridades gubernamentales, instituciones de investigación, de educación y capacitación, así como organismos internacionales. De esta forma, la SPF dinamiza la articulación de recursos a fin de contribuir a una mayor inserción comercial, posicionamiento internacional y sólido crecimiento del país

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