Lousteau. "Los que no entraron fueron muy mal asesorados"

Argentina anuncia que no va a reabrir canje de deuda

«Los que no entraron fueron muy mal asesorados. De ninguna manera pensamos reabrir el canje. Hay una ley que cerró cualquier oportunidad», afirmó Lousteau, en una entrevista televisiva.

Argentina culminó en 2005 la negociación para la salida de la mayor moratoria de la historia del país, por 81.800 millones de dólares, y consiguió una adhesión de 76,15% con recortes de la deuda entre 45% y 75%, según el bono canjeado.

Pero la propuesta de reestructuración fue rechazada por bonistas que detentan casi un 24% de la deuda inicial, y que insisten con la reapertura del canje, incluso en foros judiciales.

Lousteau, un joven economista de 37 años con perfil productivista que se inició en la banca financiera, negó que la renegociación de la deuda en mora por unos 6.500 millones de dólares con el Club de París sea un tema urgente para Cristina Kirchner.

«El (pago al) Club de París es importante porque baja el costo de financiamiento, pero no es urgente. Vamos a tomarnos el tiempo necesario para negociar en función de nuestros intereses», definió el ministro.

Lousteau dijo que el Fondo Monetario Internacional (FMI) «se mostró predispuesto a ser un facilitador del diálogo» entre Argentina y el Club de París, y aseguró que la entidad «tiene la misma visión que nosotros en cuanto a los tiempos» de negociación.

El ministro mantuvo un encuentro el martes con el director general del FMI, el francés Dominique Strauss-Kahn, que también estuvo con la presidenta Kirchner, en una de sus primeras entrevistas tras la asunción el pasado lunes.

Strauss-Kahn dijo a la prensa en Buenos Aires que la renegociación de la deuda con el Club de París, que nuclea a 19 países industrializados de Europa, además de Estados Unidos y Japón, debe hacerse al margen del FMI, aunque se mostró dispuesto a colaborar en la búsqueda de una solución.

Argentina necesita saldar esa deuda para favorecer la llegada de nuevas inversiones europeas al país, que registró un crecimiento económico de casi 45% acumulado desde 2002, pero que arrastra problemas como una inflación creciente y déficit en el área energética.

Pero la flamante presidenta, al igual que su antecesor Néstor Kirchner, no quiere volver a someter a la economía del país a las auditorías del FMI, tras el cancelamiento anticipado en 2005 de una deuda de 9.000 millones de dólares con la entidad.

La dificultad radica en que el Club de París exige a la economía argentina un aval del Fondo para encaminar las conversaciones con vistas a saldar ese débito.

En tanto, Lousteau estimó que la inflación «está bajo control» en el país, a pesar de que economistas del sector privado calculan que el alza del costo de vida variará entre 15% y 20% este año, contra 7,5% estimado oficialmente para el lapso enero-noviembre.

El ministro negó además que el Gobierno tenga intención de tomar medidas para enfriar el crecimiento económico.

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