Balestra, Siccardi y Tarabal encabezan las listas en la CIU
Mientras tanto, en la tarde de ayer, el secretario permanente del consejo directivo, Roberto Villamil, se reunió con la actual directiva donde se procedió a ajustar detalles de los comicios que se desarrollarán el jueves 30 de noviembre entre las 10 y las 18 horas. Los industriales procederán entonces a la renovación parcial de las autoridades del consejo directivo el que posteriormente elegirá el nuevo presidente que sustituirá en el cargo a Gualberto Rocco.
En esta ocasión hay 1.210 empresas habilitadas de las cuales 340 (28%) pertenecen a firmas del interior del país que en su mayoría deberán emitir su voto por correo. En cambio los denominados socios protectores –una clase especial de agremiados– como por ejemplo los centros comerciales y las instituciones bancarias no tienen derecho a voto. Cada empresa habilitada representa un sufragio según los estatutos de la gremial de industriales.
A escasos días de las elecciones se prevé una reñida competencia entre los grupos participantes que la semana pasada realizaron el lanzamiento público de sus propuestas y se espera una alta participación de votantes y una campaña electoral que se verá en los próximos días en los medios de difusión. Asimismo se apelará a los 340 votos del Interior que podrán definir las elecciones.
Según fuentes consultadas por LA REPUBLICA la lista Nº 4 impulsada por el ex presidente de la CIU, Diego Balestra y los empresarios Gonzalo Ruiz, Jorge Bardier y Rafael Sanguinetti aparece con intenciones de dinamizar la actividad y la imagen de la cámara y con una posición más dura frente a la actual gestión de gobierno; mientras la lista 5000 promovida por Mario Tarabal, Luis Ernesto Soler, Jacinto Muxi, Luis Panasco y Jorge Pivel, representa a sectores más afines al presidente Jorge Batlle y sin tanto deseo de confrontación, aunque subrayan al necesidad de elevar el patriotismo y combatir a las grandes superficies. Por su parte, la lista 1898, comandada por los industriales Osiris Siccardi, Washington Corrallo Theodoluz y Jack Conijeski, representa a los sectores más castigados en los últimos años como la madera, los textiles, el calzado y la metalúrgica.
Entre los temas más importantes que los diferentes sectores en disputa han denunciado en oportunidad del lanzamiento de sus respectivas listas se encuentran el combate al contrabando, la competencia desleal y el informalismo. Además solicitan la definición de una política industrial definida, la renegociación del Mercosur, mejora de la competitividad y condiciones crediticias favorables que permitan la reactivación de los diversos sectores de la economía.
Lista 4
Entre los principios de esta agrupación se encuentra la necesidad de que «el Estado reduzca el peso de su estructura en la economía, racionalziando su funcionamiento, desregulando y desmonopolizando actividades». Los integrantes de la lista 4, señalaron que la Cámara de Industrias «debe impulsar junto al gobierno, un nuevo sistema de promoción de inversiones fuerte y creativo para aumentar la inversión nacional y captar la extranjera». Se plantea «la necesidad de reducir la carga tributaria a las empresas».
Lista 1898
Su denominación es por el año en que se creó la CIU. A 102 años de ese hecho plantean que «llegó el momento que el país adopte las medidas estructurales de fondo que signifique un cambio positivo en la economía nacional». En torno al Mercosur indicaron que se deben de definir reglas caras para este acuerdo regional.
Lista 5000
Su número tiene relación con la aspiración del gobierno de llegar a los U$S 5.000 millones de dólares de exportación anual, o sea duplicar la cifra actual.
Quien encabeza al lista, Mario Tarabal, se refiere a «un nuevo concepto de nacionalismo» el cual haga que la población considere tan bueno un producto nacional como uno extranjero.
Al hacer referencia a este tema, Mario Tarabal señaló que la CIU deberá encarar una nueva etapa donde se inculque el sentimiento de patriotismo cuando se hacen las compras, ya que «los uruguayos debemos tomar conciencia de que al comprarse algo extranjero, atentamos contra los puestos de trabajo de los compatriotas». Asimismo criticó a las cadenas de supermercados porque ponen reglas de juego que teóricamente benefician al consumidor, «pero eso es una falacia, porque el supermercadismo pone a la industria nacional condiciones especiales, que la terminan perjudicando».
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