La trasnacionalización acelerada impone una discusión más urgente y enterada
Las políticas públicas necesitan esa nueva discusión con urgencia. Algo de esto se ha incorporado en el diseño del nuevo sistema de estímulos a la inversión productiva, plasmado estos días en el cambio de reglamentación de la Ley de promoción de la inver sión.
La singularidad del Uruguay, que entre otras cosas no puede ni ha querido discriminar el tratamiento de la inversión según sea su origen, nacional o extranjera, exige mayor profundidad en los fundamentos de las políticas.
Sintomáticamente, no hay en la literatura económica de la región abundancia de material actualizado sobre el análisis de una dinámica que tiene características que ya no son las que describían el encuentro de la inversión externa y el capital nacional en la década de los noventa.
Mucho menos es posible hallar avances teóricos y estudios de caso útiles en cuáles serían las mejores políticas de estimulación de un enlace más funcional del capital extranjero, el ahorro y la inversión nacional para convivir en proyectos de riesgo soportable en el mediano y largo plazo.
Una de las actualizaciones cepalinas
Un trabajo reciente de Daniel Chudnovsky y Andrés López, aporta algunos elementos de reflexión contribuyentes a orientar, o a complementar, la reflexión que en este momento cruza la discusión política económica nacional respecto a las conductas a seguir frente a la aceleración de la dinámica de radicación de capitales externos en el área productiva.
El estudio se concentra en los efectos derivados sobre los países integrantes del Mercosur de un proceso de inversión externa directa que, ya en el primer quinquenio del presente siglo, comenzaba a presentar signos diferenciales respecto a las características que manifestó la irrupción de la IED en la última década del siglo pasado.
Si bien el trabajo se concentra en los efectos del «derrame» de la IED sobre las realidades locales, el estudio sugiere la existencia de problemas estructurales vinculados a las condiciones de recepción y tipo de políticas base de la recepción de esa inversión externa directa.
Los autores describen el diferencial de cantidades y calidad de la IED recepcionada por Brasil y la del resto de los cuatro socios plenos del Mercosur afirmando que los efectos más nítidos de «externalidades» positivas son asimilables específicamente a la realidad brasileña, contrapuesta con las complicadas condiciones de los acuerdos, contratos y políticas que han tenido los gobiernos para recepcionar esas corrientes de inversión externa directa.
En particular importa subrayar en el trabajo la comprobación de una externalidad positiva de la IED sobre los flujos del comercio exterior.
Hay una correlación muy marcada entre la instalación de las empresas extranjeras y el aumento del comercio exterior. Lo que no supone, advierten los autores- que las consecuencias de dicho aumento del intercambio se extienda automáticamente al de las empresas nacionales.
Algo similar sugiere el trabajo respecto al traslado de la mayor capacidad tecnológica expuesta por las empresas trasnacionales que radican su inversión directa en la región, sobre el desarrollo tecnológico de las empresas locales.
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