Llegan de 30 países diferentes: algunos ya ingresaron costando cinco pesos

Se estima que este año Uruguay importará cerca de ocho millones de pares de zapatos

En la última década se perdieron dentro del sector 8 mil puestos de trabajo, a consecuencia de una apertura prácticamente irrestricta del mercado local a la importación, la cual permitirá que este año ingresen al mercado unos 8 millones de pares de zapatos, los cuales provienen de 30 países. Pero esta indiscriminada importación también encierra otros fenómenos como la subfacturación o el ingreso de mercadería falsa y rechazada por otros países.

Un informe efectuado por la CICU reveló que al país están ingresando desde el exterior 996 pares de zapatos por hora. Las cifras parecen por momentos sacadas de la realidad y cuesta comprenderlas. Entre enero y setiembre de este año, es decir, durante nueve meses, se importaron 6,4 millones de pares de zapatos, estimándose que el año cerrará con una cifra de más de 8 millones de pares ingresados.

La mayoría de los zapatos que habían sido importados al mes de setiembre (más de 4 millones) llegaron desde China, pero otros provienen de lugares insospechados como Rumania, Filipinas, India y Turquía. En total son 30 los países que tienen a Uruguay como mercado. Por la cifra total de calzado importado se pagaron 24 millones de dólares.

Por otra parte algunos promedios del costo del calzado (o por lo menos lo declarado en la Aduana) resulta también sorprendente.

Difícilmente el lector podría no asombrarse al tomar conocimiento de que a Uruguay ingresó medio millón de pares de calzado, cuyo valor unitario era de 5 pesos (U$S 0,38) o dos millones de pares con un precio promedio de 10 pesos (U$S 0,82).

Zapatos baratos

Recientemente en el Parlamento se ahondó por parte de los industriales con respecto a este tema, ocasión en la que existieron duras críticas a los últimos gobiernos. También como hecho destacable se habló en el encuentro con los legisladores de una subfacturación, para pagar menor impuestos a la importación, lo cual pone en duda todo lo referente a cifras que se pagan por el calzado.

Claro que estas situaciones no se dan ahora. Vienen desde tiempo atrás.

El secretario de la CICU, Javig Dgebejián, explicó que en el anterior gobierno hubo un encuentro con el entonces ministro de Economía, Luis Mosca, al cual se le informó que una empresa estaba vendiendo calzado importado (era para dama y de nobuk) a $ 45,90, el cual había ingresado al país con un valor declarado de U$S 0,65 (unos 7 pesos en esa época). Los industriales le dijeron a Mosca que algo muy extraño sucedía, ya que el nobuk (o sea la materia prima) valía mucho más que el valor de venta al público y que la suela de ese calzado en el país de origen (China) no se consigue por menos de U$S 1,50. Lo cierto es que la DGI investigó el tema y detectó una evasión de U$S 16,7 millones, aunque posteriormente la sanción aplicada fue inferior a los U$S 11 millones.

Esto llevó a que ante la importante disparidad de precios con los que ingresa la mercadería, los fabricantes uruguayos de calzado estén planteando la creación de una mesa de negociación para controlar estos precios.

Limitaciones

Como sucede en otros campos de la actividad, los gobiernos son renuentes a limitar las importaciones. La razón esgrimida es muy sencilla: si se pone la traba a un producto, el país al cual se le pone esa traba puede impedir que Uruguay exporte mercadería por un valor mayor.

Tal el caso del calzado chino. Dgebejián señaló que este principio también les fue esgrimido a ellos, cuando pidieron que se aplicara un decreto, el cual permite al Poder Ejecutivo tomar medidas de salvaguarda cuando un sector de actividad se ve comprometido por el masivo ingreso de mercadería importada. Claro que esto nunca sucedió. «En primera instancia se nos dijo que no se podían aplicar estas medidas porque las exportaciones laneras de Uruguay corrían peligro. Esto se debía a que China era el principal comprador de lana de nuestro país» señaló el dirigente del gremio empresarial.

Marrakesh y la Aduana

Otro punto tratado por Dgebedjian tiene que ver con el trámite aduanero para el ingreso de estos productos.

Uruguay firmó en 1994 el tratado de Marrakesh. ¿Qué implica esto? Los productos entran al país al valor declarado por el importador. Si la documentación comercial es correcta, aunque se detecte que eso no puede ser porque no está dentro de las normas de producción, el producto igual ingresa con el precio declarado y no por el valor que es aquel compuesto por diversos factores como materia prima, trabajo, diseño, etc.

El dirigente empresarial también hizo referencia al director de Aduanas. A este respecto indicó: «Sabemos que en la Aduana hay una persona muy honesta. Me refiero al señor Jorge Sienra, a quien conocí en la época de la exportación, ya que él era el representante comercial uruguayo en Nueva York. Es un funcionario probo, capacitado, que ha hecho cursos de especialización en comercio internacional en universidades inglesas. Desgraciadamente se está desempeñando en un lugar que no es para él. También tuvimos oportunidad de mantener contactos con el anterior director de Aduanas, mayor Armando Méndez, quien dio andamiento a todas las propuestas que hicimos. Nosotros desearíamos que al director de Aduanas se le dieran las herramientas necesarias porque, de hecho, no cuenta con las mismas y recibe órdenes de no aplicar las pocas de que dispone».

Zona Franca y trabajadores

China está constituida como el principal país al cual Urugauy le compra calzado. De lo que ingresa al mercado, el 65% es de ese origen. Claro que las condiciones en que se realizan esos zapatos son cuestionadas. Según un informe de la CICU, China tiene semanas laborales de 84 horas (el doble que Uruguay). Esto significa que un obrero del calzado en China trabaja los 7 días de al semana durante 12 horas o seis días de 14 horas. El salario es de 25 centavos de dólar por hora (37 pesos por día).

Dentro de los «países de origen» del calzado importado, se destaca que se incluye en los mismos a las zonas francas. De éstas, entre el 1 de enero y el 30 de setiembre de este año habían ingresado a Uruguay 5.047 pares de zapatos, por un valor de U$S 10 mil dólares (promedio de U$S 2 por par).

El mercado internacional está virtualmente «inundado» de calzado debido a que los países fomentan sus fábricas por la cantidad de mano de obra que emplean. Pero también debido a esto, se fabrica mercadería considerada «invendible» la cual termina en las zonas francas.

El secretario de la CICU explicó que «muchos de estos productos vienen a Uruguay y se venden a precios que no son tan económicos» y citó un caso que inclusive implica falsificación. «Hubo un producto, calzado para damas, que figuraba con una grifa internacional pero ésta estaba adulterada y por lo tanto la mercadería era falsa. Concretamente la grifa hacía mención de una firma francesa que fabrica mercadería en cuero puro y la que había llegado acá estaba fabricada con plástico».

A pesar de que por ser falso no se podía vender en ninguna parte del mundo, se comercializó en uruguay a 180 pesos el par, aun cuando tenía serios defectos de fabricación.

La situación creada por las importaciones no sólo afecta a las fábricas formales, sino que hacen que aquellos que aún quedan fabricando calzado pasen muchas veces al circuito informal, evadiendo impuestos y las leyes sociales de sus trabajadores.

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