Uruguay comenzará a buscar una reinserción activa en el comercio global ante la nueva perspectiva
Fuentes del gobierno le explicaron a LA REPUBLICA la semana pasada que la postergación de los plazos previstos para el cierre de la negociación multilateral del comercio y la incertidumbre que deriva de ello estarían enfrentando al Poder Ejecutivo a acelerar definiciones estratégicas en materia de política comercial. En un sentido convergente, el agravamiento del conflicto fronterizo con la Argentina expondrá a Uruguay a algunos problemas agregados en el comercio regional afectando incluso la credibilidad ganada en los últimos cinco años para una mejora de la capacidad de captación de IED, esfuerzo en el cual se halla comprometido visiblemente el propio Presidente de la República. Otras fuentes vinculadas al nodo de enlace entre el gobierno y las Cámaras empresariales advirtieron al diario que esa estrategia podría verse dificultada por las nuevas contradicciones que se han suscitado entre el gobierno y las representaciones empresariales en temas como la devolución de impuestos y la política cambiaria entre otros. De cualquier manera, tanto como el gobierno, los gremios rurales e industriales tienen necesidad de encontrar una estrategia de bases comunes frente a la precipitación de incertidumbres vinculadas con el acceso y permanencia a mercados y una agenda común de defensa de la competitividad básica del país.
Doha
La virtual disociación del grupo de los 20, zona cómoda y útil de pertenencia de Uruguay para enfrentar los momentos decisivos de la Ronda actual ha dejado al país recostado exclusivamente a una referencia histórica de pertenencia al grupo de Cairns y, especialmente integrado al Mercosur. Empero, las nuevas dificultades a las cuales se enfrenta el plan de cierre de la ronda, esbozado unos días antes de las vacaciones de agosto por la OMC, le imprimen a esa discusión de política comercial y sus vínculos con la exterior, una urgencia agregada. En las últimas semanas se ha derrumbado literalmente la perspectiva de un acuerdo de corto plazo que permitiera culminar la negociación a mediados de año próximo. Esta es una perspectiva imprevista. El dramático cambio de escenarios ha surgido de una mayor intransigencia de los países desarrollados de avanzar sobre la propuesta de modalidades de negociación agrícola presentado por el coordinador Falcone. Contra esa aceptación se solicitaba abrir NAMA, la sigla que denomina la negociación de bienes industriales o, no agrícolas. Brasil y Argentina no tienen diálogo en este punto y, de hecho, parecería no haber posibilidades algunas de concordar para los países interesados en la negociación agrícola, generar posiciones comunes tanto en una eventual reapertura de NAMA o, incluso, en la asunción de una estrategia común en relación a las modalidades del comercio agrícola propuestas por el coordinador del grupo de negociación respectivo. Más allá de ello, en el fondo del alejamiento de una solución multilateral del comercio permanece trabada porque ningún negociador ginebrino acepta que sea posible rubricar los documentos de aproximación final al cierre de Doha sin que el congreso norteamericano vote una extensión del TPA, el breve requerido para que los negociadores del departamento de Estado y el USTR puedan avanzar sin restricciones previas en la compleja negociación final.
Elecciones y acuerdos bilaterales comprometidos
Esa posibilidad de extensión del TPA es cada vez más remota a la luz de lo que está sucediendo en la negociación interna de demócratas y republicanos embarcados ya en la campaña electoral de los EEUU. Cada legislador reivindica su cuota de poder vinculada a su potencial de intervención en cambios arancelarios o de acceso al mercado derivados de la negociación comercial. De hecho, y con la eventual excepción del TLC con Perú, que consagraría el Senado luego de la media sanción lograda en Diputados el 8 de noviembre pasado, el resto de los proyectos bilaterales prioritarios Corea, Panamá y Colombia también fracasarían en el nuevo escenario electoral. El fin de semana Hillary Clinton sorprendió a unos cuantos sugiriendo que podría denegar su voto para estos tres TLC en trámite legislativo. Incluso, y este es uno de los componentes nuevos que precipitan la urgencia de la discusión nacional de estrategias comerciales, las representaciones empresariales están preocupadas ahora por eventuales «diferimientos» mayores de los procedimientos de habilitación administrativa de accesos de exportaciones ovinas, de citrus y otros productos al mercado norteamericano. «El problema son los tiempos y la dinámica de los acuerdos bilaterales en marcha», le confiaba el viernes a LA REPUBLICA un empresario textil. Los cronogramas de desgravación y accesos vigentes en el marco bilateral ya existente potencia el cruzamiento de posibilidades de disminuir riesgos e incertidumbres comerciales y productivas. Eso compone un marco de competencia creciente para un país como Uruguay, desprovisto de acuerdos normativos fuertes para su comercio, incluyendo el desdibujamiento de las disciplinas básicas originadas en los tratados y acuerdos de Asunción y Ouro Preto. Es sobre este mapa que se planifican los proyectos de inversión no sólo vinculados a la realización comercial de los proyectos productivos nacionales sino el juego mismo de la radicación de inversión directa. *
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