China: ¿a prueba de subprime?
Irónicamente, hace diez años, Asia emergente era el punto de origen de una crisis financiera global ante las dudas sobre su capacidad de repago de la deuda externa. Entonces, los países del sudeste asiático estaban fuertemente endeudados, mientras que hoy lo está el consumidor estadounidense.
El impacto en Asia será probablemente asimétrico en función de la duración de la crisis así como por países en la región. En una corrección suave y de corta duración, el crecimiento en Asia emergente desaceleraría probablemente menos que en Estados Unidos, con mayor impacto directo en los países más abiertos, como Hong Kong, Singapur y Malasia. Indonesia, Filipinas y Tailandia serían los países de la región más vulnerables a corto plazo a un incremento de la volatilidad y la aversión al riesgo en los mercados financieros.
En medio de la crisis de liquidez actual, China parece ajena a las tensiones en los mercados internacionales. La exposición por los bancos comerciales chinos a inversiones en instrumentos hipotecarios en Estados Unidos es la mayor declarada hasta el momento en la región si excluimos Japón, con cerca de 12 mil millones de dólares, algo menos del 0,1% de sus activos totales. Sin embargo, la palabra subprime es aún poco conocida para la mayoría de inversores en las bolsas chinas cuya fluctuación sigue dominada por factores domésticos, como el rápido crecimiento de la liquidez, los tipos de interés reales negativos en depósitos, la emisión especial de bonos por 200 mil millones de yuanes (26 mil millones de dólares), la autorización a inversores no institucionales para invertir en la bolsa de Hong Kong e incluso la celebración del Congreso del Partido Comunista que acaba de concluir.
Por otra parte, en el contexto actual de corrección y reevaluación del riesgo en los mercados internacionales podría ser una buena oportunidad para el inicio de las inversiones de la agencia estatal de inversión china. Establecida el pasado septiembre, la agencia tendrá un capital inicial en torno a 200 mil millones de dólares, equivalente a menos de un 15% de las reservas oficiales, que se destinaría a inversiones financieras y no financieras en el exterior y que podría ser, en este momento, un factor estabilizador para los mercados globales.
Una moderación de la demanda externa podría ayudar a corregir en China los desequilibrios causados por el rápido crecimiento de la liquidez, reducir la intervención sobre el tipo de cambio, acelerar la reestructuración del sector exportador y reorientar el crecimiento hacia una mayor contribución del consumo privado. Sin embargo, el mayor riesgo sería una caída más severa y prolongada de la demanda externa, por la que la inversión de los últimos años en capacidad productiva no tuviera salida para su producción a través de las exportaciones, intensificando así la competencia por el mercado doméstico, el aumento de la capacidad ociosa y, eventualmente, provocando deflación en precios y pérdida de empleos.
Por el momento, en un escenario de leve moderación de la actividad en Estados Unidos, China y Asia emergente se encuentran en mejor posición que en el pasado para seguir creciendo a pesar de la crisis del subprime. *
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