SE ESPERAN NUEVAS MEDIDAS

Colisión entre el programa monetario y el manejo cambiario

De alguna manera, los gerentes financieros y operadores de las mesas de dinero intuían que el gobierno y el propio Banco Central, desde una visión de equilibrios, no convalidarían fácilmente una nueva caída importante del precio del dólar, capaz de recostarlo ahora sobre los veintiún pesos o algo menos, inclusive.

En un sentido contrario y aún sin conocer la información sobre los medios de pago disponibles por el público en el mes de setiembre –información que recién se conocería sobre las dieciocho horas de la ayer– se intuía que al BCU le iba a resultar difícil afrontar una compra masiva de dólares agregando pesos en un mercado en el cual los riesgos inflacionarios siguen muy presentes.

 

Compra récord y fuerte señal

Sin embargo, el BCU adquirió efectivamente sobre el cierre de la tarde U$S 68 millones aumentando abruptamente la cantidad de pesos disponibles al cierre del mes con lo cual no sólo descomprimió una situación muy tensa en materia de liquidez sino que impulsó una recomposición del precio del dólar que, incluso contribuyó a elevarlo un 0.7% en el día.

Al liberarse la información mensual respecto a los agregados monetarios se confirmó que las cantidades de pesos con posibilidades de ser gastados por la población continuaron creciendo en setiembre a tasas muy superiores a las que el programa del BCU estima necesarias avanzar a los efectos que en el mediano plazo, la contracción logre sus objetivos; mantener la cantidad de pesos necesarios para los requerimientos de la demanda y las transacciones normales sin ese exceso que se destina al consumo de bienes escasos y ya muy caros. Efectivamente, en vez de que el crecimiento de los medios de pago involucione hacia el 15% o el 9% metas de crecimiento anual para los próximos doce meses, los medios de pago continúan creciendo a tasas superiores al 20% (ver gráfica).

 

Salarios

Aparentemente, el gobierno ha logrado convencer a los sindicatos para que éstos aplacen la ronda de negociación colectiva destinada a ajustar los salarios de enero.

Esto tranquilizaría al gobierno y al mercado respecto a que los nuevos salarios indexados no impactarían generando disparadores de una inflación mayor.

Empero, la especulación sobre la efectividad real del logro se confronta con la incertidumbre acerca de si todos los sindicatos aceptarán que no se pague a partir de enero próximo la inflación perdida en el semestre pasado.

Esta es una duda esencial porque ahora, el costo de los salarios ha comenzado a gravitar fuertemente sobre las expectativas inflacionarias.

El próximo seis de noviembre, el Comité de Política Monetaria podría adoptar nuevas medidas para que las expectativas de una mayor inflación no generen costos mayores en varias áreas de actividad financiera, económica y política. *

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