Economía cuenta con la deflación de octubre y mantiene el dólar en veintidós pesos
La elevada conflictividad que tiene el sistema bancario en estos días ha dificultado mucho la ya compleja operativa monetaria del Banco Central (BCU). Este está obligado por sus propia decisión a mantener la tasa call en un 7%, indicador de un nivel de liquidez funcional con la contracción anunciada por el Copom el 3 de octubre. Eso no es fácil de resolver en un escenario en el cual no está funcionando el clearing ni se contabilizan los cierres del sistema con normalidad. De cualquier manera, el nivel de contracción monetaria en los últimos quince días ha sido sentido en el mercado y sus impactos sobre la variabilidad diaria del precio del dólar agregaron una tensión indeseable en la plaza local. Ni el gobierno ni el BCU contaron con el desencadenamiento de un conflicto bancario de esta naturaleza en el momento justo en el cual se ponía en práctica una experiencia monetaria inédita y difícil de manejar.
El dato esperado
A mediados de semana se conoció un indicador de anticipo de la inflación del mes, con el cual usualmente trabajan las autoridades económicas. Si bien ese dato permanecía el fin de semana celosamente guardado, fuentes del diario confirmaron lo que ya otras autoridades habían sugerido en sus manifestaciones públicas. El INE es una oficina dependiente de OPP y ese es el vértice del gobierno que usualmente tiene los datos estadísticos relevados por el INE en primera instancia. Ello fue lo que le habría posibilitado al director de la OPP, Enrique Rubio, anunciar el jueves: «La inflación ha sido quebrada». Rubio sugería que el crecimiento de los precios minoristas en octubre habría sido negativo, con lo cual la inflación anualizada permanecería debajo del 9%. De confirmarse esta anticipación el gobierno tendría un tiempo agregado para continuar sus medidas de tipo fiscal y comercial capaces de contener, transitoriamente al menos, los precios de mas incidencia en la canasta de los precios del consumo. En esta dirección el gobierno lograría que Uruguay no se incorpore a fin de año al escaso conjunto de países con inflación anual superior al 10%, preservándose a la vez de que se activen los disparadores de la indexación salarial y de otros precios principales de la economía.
Efectos laterales
La fragmentada información y los cierres complicados que tiene el funcionamiento bancario actual impiden aún más que lo usual seguir los movimientos del gobierno en el mercado cambiario y monetario. Operadores muy cercanos al equipo económico le confiaron el viernes a Separata la incertidumbre que producen las intervenciones del BCU en el mercado de cambios.
En la pequeñez del mercado uruguayo compras y ventas de la dimensión de las de esta semana por parte del BCU más de U$S 60 millones adquiridos en los últimos tres días generan una señal de que el gobierno no quiere que el precio del dólar baje de $ 22. En realidad el BCU adquiere dólares para introducir pesos y lo ha hecho para restarle moneda nacional al sistema quince días atrás.
Empero, en estos últimos movimientos la forma de irrupción es leída por el mercado como una manera de sostener la cotización del dólar.
El mismo BCU debe esterilizar luego la cantidad de pesos sobrantes que queda en el mercado aumentando la tasa de interés que debe pagar en el mercado de letras. *
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