Uruguay multiplica por nueve la inversión en investigación e innovación
Más que comprobado está que para revertir las duras condiciones de nuestras subdesarrolladas sociedades el crecimiento económico es condición necesaria pero no suficiente.
La historia, y la realidad, muestran que la inversión en conocimiento es una de las claves fundamentales para que las sociedades contemporáneas ingresen en círculos virtuosos de prosperidad y desarrollo. Probado está también que las economías cuyas matrices productivas se basan en la producción de materias primas con fuerte dependencia tecnológica, están condenadas a repetir los dantescos periplos ya recorridos.
En este sentido, los recursos destinados a la investigación y la innovación vienen siendo incrementados de manera significativa, y se espera que en 2008 se llegue a un volumen de inversión 9 veces superior a la registrada en 2004.
El objetivo con este incremento de recursos es llevar la inversión en investigación, tanto pública como privada, al 1% del PBI, en procura de una mayor articulación entre la creación de conocimiento y de valor, conectando la investigación científica, una actividad eminentemente creativa, con el ámbito de la producción.
Las cifras son elocuentes en la materia. Baste para ello observar que las exportaciones uruguayas con alto contenido tecnológico rondan apenas el 2% del total de lo que vendemos al exterior. Mientras, en los países desarrollados alcanzan al 60%.
Estos datos fueron vertidos por el integrante de la nueva Agencia Nacional de Innovación, Amílcar Davyt, en el marco de las sextas Jornadas de Investigación de la Facultad de Arquitectura. En una mesa integrada por la ingeniera Judith Schutz, el decano, arquitecto Salvador Schelotto y el economista Ernesto González Posse, se hizo referencia a los desafíos para la formación de investigadores y el desarrollo de la innovación en nuestro país.
El especialista indicó que la inversión en conocimiento está direccionada por prioridades sectoriales, entre las que enumeró: las cadenas agroindustriales; alternativas energéticas; biotecnología y farmacéutica humana y animal, tecnologías de la información y la comunicación y uso y preservación de recursos naturales.
La estrategia es lograr una mayor vinculación entre la oferta y la demanda de conocimiento y entre las instituciones estatales y el sector privado.
En este sentido, se han diseñado diversos instrumentos, como el Sistema Nacional de Investigadores, un Sistema Nacional de Becas, Vínculo con la diáspora.
Los problemas no vienen separados por disciplinas
La estrategia emprendida implica necesariamente una visión a largo plazo y el incremento de las capacidades de generación de nuevo conocimiento.
Por su parte, el economista Ernesto González Posé señaló que en este tema, al igual que en otros planos, el Uruguay, por su escala, debe apostar a la calidad y sustituir la vieja federación de chacras universitarias por un enfoque sistémico que permite avanzar hacia un enfoque transdisciplinario, pues los problemas desde los de la ciencia básica hasta los sociales no vienen separados por disciplinas.
Por su parte, el decano Schelotto señaló que la Universidad está en una transición hacia perfil que supere el clásico profesionalismo, indicando que aún existen preconceptos, pero el cambio se está procesando.
Todos coincidieron no obstante, en que nuestra Universidad pública sigue preparando excelentes profesionales en todas las ramas, la fuga hacia el exterior de jóvenes recién recibidos es la confirmación más evidente, cruel y antieconómica pues la sociedad no puede disponer del saber que ha contribuido a generar.
Hay un proceso brutal de privatización del conocimiento
Por último, la ingeniera Judith Schutz se refirió a la falacia que supone creer que como somos un país chico no debemos producir conocimientos, y que es mejor pasearnos por el mundo como por un supermercado adquiriendo las innovaciones que otros producen. Afirmó que para resolver nuestros problemas como sociedad no hay dónde buscar, sino buscamos nosotros por nosotros mismos. Indicó que nuestra Universidad debe fertilizar de manera cruzada Innovación y Educación. Ese, indicó, es un rol crucial en un marco donde se viene produciendo una brutal privatización del conocimiento.
Apostar a la creatividad y la diversidad
Otro foco primordial es que la Universidad debe generar gente creativa, y para la ingeniera, todas las áreas del saber son igualmente válidas porque uno nunca sabe en definitiva cuáles serán los requerimientos del futuro, más en un escenario de cambios acelerados como en el que vivimos. Fomentar la creatividad y la diversidad es fundamental para ayudar a pensar el país, punto central es que más allá de las políticas específicas se habilite plenamente el derecho a la creatividad en el ámbito académico, aspecto especialmente caro en materia de investigación e innovación.
Absoluta y relativamente pocos
Como muestra del reto que enfrenta Uruguay, Schutz indicó que mientras nosotros tenemos unos 1.200 investigadores en dedicación exclusiva, lo que supone un tasa cercana al 1 por 1000 de la Población Económicamente Activa (PEA), la media mundial es 5,5, en tanto en Estados Unidos es 9 y en Japón de 10.
Otro aspecto destacado por la especialista es que no hay aprendizaje posible sin la aplicación de los conocimientos: «Uno aprende si puede incrementar su conocimiento mediante la aplicación». Indicó que en Uruguay hay pocos espacios para la aplicación creativa de conocimiento. Esto requiere de ampliar la coordinación y cooperación entre el ámbito público y privado, para lo que es necesario la creación colectiva de confianzas para transformar el país.
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