El mercado ha sido impactado por las decisiones del BCU y retomaría la confianza afectada en las últimas semanas
La decisión del BCU tiene un insoslayable contenido político en materia de diagnóstico. Siendo el tema de la inflación un fenómeno monetario pero con alto contenido de expectativas públicas, el diagnóstico y las soluciones tenían que contemplar las causas del desborde inflacionario bastante más complejas que el impacto de la inflación importada y, además, elaborar una solución comprehensiva en lo económico y funcional con la política. Viable técnicamente, fuerte en su contenido capaz de revertir expectativas sobre la eventual debilidad del gobierno y el BCU para reimponer la estabilidad y, sobretodo, políticamente sostenible dada las consecuencias que los dos segmentos previos de la solución contenían. Para revertir expectativas era necesario no dejar dudas, y para tener éxito en un proceso inflacionario de esta naturaleza era obvio que la progresiva implementación de una contracción gradual aumentos del 0,25% al 0,50% de la tasa de interés no iban a ser de recibo, emitidos por un BCU que hace diez meses no había podido mantener la inflación dentro del rango programa preanunciado. Pero, además, lo interesante de la decisión adoptada el miércoles es que no ha sido objetada ni cuestionada en su sustentabilidad política. Dicho de otra manera, la unanimidad del Directorio del BCU en la adopción de la medida y la aceptación sin aparentes objeciones del MEF o del MGAP, o del Ministerio de Industria da cuenta de que en esa solución brusca adoptada por el Copom el miércoles hay una cuota importante de decisión y voluntad política. Esta será necesaria para soportar el embate de consecuencias de corto plazo que no sólo tiene que ver con la crítica de los exportadores o de los rentistas en dólares, sin de una multiplicidad de agentes económicos que estaban satisfechos de cómo andaba la economía en el corto plazo sin reparar ni cuidar demasiado en la estabilidad de mediano y largo plazo.
Los primeros datos
La distorsión del conflicto bancario y el que aún no esté implementado totalmente el nuevo esquema de política monetaria impide que, por ahora, las señales de acomodación de los agentes principales del mercado sea observada con claridad.
Empero, sin datos aún del corto plazo hay si algunos elementos interesantes acerca de cómo responde el mercado, y las familias cuando sus integrantes logran percibir o entender mínimamente los desenlaces más razonables en un marco de estabilidad. Entre ellos importa observar cómo ha evolucionado el ahorro interno desde que, superada la crisis de 2002 e instalada formalmente las tendencias del dólar, los uruguayos comienzan a creer más en su moneda. *
J.J.
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