EN POCAS SEMANAS SERA REGLAMENTADA LA LEY DE DEFENSA DE LA COMPETENCIA

A competir en serio: nuevo marco regulatorio busca modificar la vieja (in)cultura empresarial

El seminario, organizado por la consultora CPA/ Ferrere y moderado por el economista Gabriel Oddone, contó en su apertura con la exposición del subsecretario de economía, Mario Bergara, seguido de la participación de los doctores Andrés Cerisola y Daniel Ferrere, junto al economista Adrián Fernández.

Bergara explicó con detalle el nuevo marco que regirá a todas las actividades de mercado en libre competencia. Se trata de un nuevo marco conceptual y jurídico que define con claridad qué entiende la sociedad por libre competencia, y qué no.

Con este instrumento, dijo Bergara, «no se trata de defender a tales o cuales competidores, sino especificar un marco de reglas claras y uniformes».

Señaló a la vez, que si bien la ley contiene los conceptos más modernos en la materia, no alcanza con que haya buenas leyes, sino que deben generarse las condiciones para su difusión y conocimiento por parte de los distintos actores económicos, así como habilitarse los mecanismos para que la misma sea aplicable y alcance los resultados previstos.

 

La competencia no es un fin en sí misma

El viceministro planteó la necesidad de dotar de mayor competencia a los mercados, «pero no competencia como un fin en sí misma, sino como un medio para asegurar mejores condiciones para los consumidores, y además se complementa con la necesaria apertura de nuestros productos al mundo generando mejores condiciones de competitividad, más para mercados como los nuestros históricamente concentrados, muchas veces por las escasas dimensiones de nuestra economía».

Bergara consideró que la nueva legislación favorece la inversión, la incorporación de tecnología al proceso productivo y evita posibles abusos. La estrategia es la generación de mecanismos de control indirecto para monitorear el poder de mercado de los actores.

No obstante, apeló a un concepto amplio y de análisis de cada situación, pues muchas de las figuras penadas dependen de las características propias de cada mercado. Habrá casos en que la concentración sea una peculiaridad inherente a determinado mercado y otros proclives a una atomización mayor.

 

La (in)cultura emprendedora

En otra parte de su alocución recordó que la promoción y defensa de la libre competencia no han sido prioridades políticas de anteriores administraciones. Lo que existía con antelación era una normativa escasa y aplicación problemática.

El vice de Astori destacó que, más allá de los aspectos formales y puntuales, lo que se procura con este instrumento en conexión con otras iniciativas que ya se han adoptado, como la reforma tributaria, la ley de promoción de inversiones, es generar un marco que estimule una nueva cultura emprendedora y a correr riesgos sin depender del Estado. En este sentido recordó una encuesta reciente, realizada a 892 empresarios, que muestra la escasa y casi nula cultura competitiva, pues el 80% de los empresarios uruguayos nunca escuchó hablar sobre legislación de competencia, y una amplia mayoría entendía como válidas muchas conductas reñidas con la libre competencia.

Los abogados Ferrere y Cerisola elogiaron el cambio que supone la entrada en vigencia de este nuevo marco regulatorio. En particular, Ferrere destacó la importancia de que dote de un tratamiento igualitario a los actores privados y públicos que intervienen en un mercado. Por su parte Cerisola llamó la atención en cuanto al plano judicial para dirimir con celeridad las controversias que puedan surgir. *

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