Viabilidad de productores familiares
El jerarca calificó a la iniciativa del MGAP, de hacer el seminario sobre Producción Familiar en Tacuarembó como de formidable, «poder juntar a los productores familiares y discutir las alternativas que tienen es pertinente; nos parece que tenemos que seguir buscando estrategias que aseguren la inserción de los productores familiares en el medio», dijo.El solo abordaje del problema es complicado. La larga historia de expulsión y exclusión vive con el país desde su nacimiento como Uruguay ganadero. Salvo el intento artiguista y quizás la visión batllista original de un país granjero, la sociedad uruguaya ha vivido el problema como una fatalidad sin remedio.
Un tema complicado
Tomasino sentenció que el tema es complicado: «Si uno ve históricamente para atrás lo que ha pasado con la agricultura familiar, debemos pensar en estrategias que aseguren la inserción de este tipo de productores en la economía general». La bonanza de precios y productiva que vive el campo uruguayo es indiscutible, los cambios estructurales se están dando, pero vale la demanda si el cambio está reteniendo a la gente en el campo o sigue vigente el modelo que expulsa a la población rural hacia las ciudades. El vicerrector comentó que para explicar este fenómeno «en definitiva todo está muy relacionado con la competencia del mercado». En definitiva, los productores familiares se vinculan con «el medio del mercado, y es claro que en este contexto sobrevive el más eficiente y no todos los productores tienen capacidad para la eficiencia», contó. Para Tomasino, «hay que pensar en cómo generamos procesos que apoyen a la producción familiar para que la gente pueda seguir estribada en lo económico y no desaparecer como ha pasado hasta ahora».
Asociaciones
En el ámbito privado, Tomasino trabaja vinculado a la APL de San José y allí relató que «tenemos definido lo que es el apoyo a la producción familiar, los productores familiares tienen que tener posibilidad de acceder a algunos niveles de tecnología que en forma individual no lo pueden hacer, todo lo que tiene que ver con maquinaria, con crédito, con asistencia técnica, con la capacidad de utilizar las políticas públicas de la mejor forma, son apoyos a la producción que en el caso de la gremial procura que sea de acceso directo, además lo vinculamos a los procesos asociativos», dijo.
Desde hace tiempo funcionan programas oficiales que tratan de mejorar la situación de los productores familiares que son en nuestro país el 80% de los empresarios rurales. También existe una amplia trayectoria de entidades gremiales y emprendimientos privados que han apuntalado a este tipo de productores, pero ha habido una dinámica que ha cosechado muchas frustraciones en los productores y en los técnicos. El seminario forma parte de una necesidad de sistematizar la información sobre el tema, que se encuentra muy dispersa.
«Una de las cosas que se va a hacer es escuchar la forma de trabajo de algunos productores, hay que sistematizar para que la tecnología pueda ser adoptada por los productores. Pero la tarea no es fácil, la forma que tienen los productores de trabajar de manera individual y también la forma que tenemos los técnicos de trabajar aisladamente atenta contra este proceso, pero pienso que el camino es el de trabajar juntos y ver qué cosas hacen los productores que aún están produciendo en buena forma y eso tratar de replicarlo», dijo.
Formación
Uno de los temas específicos que han surgido en el país hace más de 40 años es el trabajo grupal y asociativo. Para el vicerrector de la Udelar, es uno de los temas de la formación que hay que dar a productores y a técnicos y «lo vamos a abordar desde varias ópticas y disciplinas, como es el caso de la agronomía, psicología, veterinaria, de forma de que haya una complementación disciplinaria».
Los números en la actualidad dan señales buenas, «la parte económica da, pero después, cuando viene el tema de la interacción humana a la hora de la toma de decisiones, es allí cuando hacemos agua. Entonces, lo que estamos pensando es ver los puntos críticos: humanos, económicos, los de gestión y es a veces por no considerarlos que las cosas fracasan».
La dinámica de bonanza tiene sus oportunidades pero también ha generado temores en cuanto a que no se agudice el tema de la exclusión de los productores familiares.
Para Tomasino, el tema de la tierra es en definitiva «el tema de la competencia en su más cruda realidad. Los productores que tienen algunos pedazos de campo se ven obligados a venderlos porque no pueden competir con el rubro o con la oferta que se está haciendo», analizó.
La condena
Para el especialista en desarrollo humano, «el complejo forestal está generando el agrandamiento de las parcelas, y eso tiene que ver con que los procesos económicos que comandan los sociales, la lógica económica es lo que marca el ritmo, uno puede generar políticas de contención, pero no puede impedir que la lógica económica haga que la soja se expanda, si bien podemos limitarlo con políticas, la tendencia general de la economía es esa, la ecuación económica guía las acciones, por ello, si no hay políticas muy claras para equilibrar, la agricultura familiar está condenada a seguir desapareciendo».
Para Tomasino, la acción tiene que generar reglas para mitigar el impacto ambiental y social que se genera por la dinámica propia de la economía que indica que la renta está por encima de los procesos sociales y ambientales. *
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