
En realidad el BCU, por primera vez en la historia reciente, había vendido U$S 4,5 millones y la inferencia obvia de esa venta era el intento de contraer la cantidad de pesos y no el de “inyectar pesos” tal cual se consignó al día siguiente en la errata correspondiente. En resumen y más allá de la precisión de cómo utiliza el BCU diariamente sus instrumentos y las dificultades con las cuales se siguen e informan las andanzas del BCU en el mercado importa que se entienda lo principal:
a. Desde el 6 de setiembre pasado el BCU ha acentuado sus operaciones de mercado en la búsqueda de contraer efectivamente los medios de pago. La estrategia contractiva debería ser visualizada por el publico a través de la permanencia de la tasa call en el entorno del 5%. A tales efectos está utilizando todos sus instrumentos disponibles en esta dirección extremando su utilización a los efectos que el indicador diario no desdiga la estrategia. Ese margen escaso de maniobra se complica un poco más dadas las dificultades de acomodación del sistema bancario en el nuevo escenario.
b. En ese marco el BCU se despreocuparía de que el precio del dólar oscile diariamente con más brusquedad que lo acostumbrado en el escenario previo, en el cual, los agentes y algunos analistas suponían que el gobierno mantendría un seguro cambiario implícito. Esta brusquedad de las oscilaciones diarias serían las que, precisamente, estaría comprobando esa despreocupación del BCU sobre el riesgo cambiario que asumen los privados.
c. Importa saber, además, que esta estrategia es discutida adentro y fuera del gobierno, coincidiendo ello con las dificultades que tiene el Banco Central para explicar las complejidades de la nueva política tanto a los comunicadores y analistas como a los propios operadores del mercado. *
J.J.
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