Estabilidad y empleo: el escenario se llena de expectativas
Todo el mercado y la sociedad viven un estadio de especulación abierta. La inflación ha hecho lo suyo. Básicamente, ha generado la intranquilidad, el catalizador que activa las principales desigualdades. En principio, las vinculadas con la disponibilidad de acceso y uso de información de calidad y códigos para comprender como funciona ese juego especulativo y utilizarlo. Uruguay está lleno de contratos defectuosos y mala regulación. Dado lo cual, cuando advienen instancias de desequilibrio fuerte como esta a la que hemos ingresado, unos ganan más que siempre y otros amenazan volver a caerse en el abismo de la marginación, física o intelectual. Esta última es la que menos preocupa a algunos pero también la que más duele y gravita a largo plazo. Antes, con inflación el país se encaminaba a los peores quiebres, el mundo ha aprendido y aquellos tres dígitos de inflación de hace cuarenta años se asemejan ahora a los dos como límite entre la paz y la guerra. El escenario se reitera, nuevamente, en todo su potencial de tragedia. El gobierno tiene claro esto. Y tiene claro también que si la inflación y el desempleo se elevan sobre los dos dígitos, se terminaron las reformas y la inclusión.
En estas últimas horas han surgido indicadores fuertes de anticipación. El incremento de la desocupación es el aumento de la frustración de obtener un empleo que se pensaba estaba allí. Peor a veces que continuar sin él. Hay un discurso y una promesa de éxito que invita a volver al mercado a tentar, a arriesgar como no se hacía desde diez años atrás. Pasa en el mercado del trabajo y pasa también en la propensión de la gente a manejar más pesos. En los extremos, desocupados y ahorristas o inversores. Y en medio una pléyade de vivos. Ante esto el gobierno parece proclive a reinstalar la discusión sobre la estrategia sabiendo que eso es una muestra de debilidad que incrementa el riesgo. Si se eligió enfrentar la inflación hay que saber que no se puede dudar demasiado. El BCU anda en un terreno minado de avivadas, vinculadas todas a la especulación abierta que remunera bien a los que saben cómo funciona el mercado y vuelve a alejar de él a los que buscan trabajo o a los que se les prometió estabilidad, crecimiento e inclusión en él. *
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