Drástica respuesta del BCU y caída del precio del dólar
Inmediatamente de conocerse que la inflación de agosto había triplicado la esperada para el mes el Comité de Política Monetaria del BCU comunicó que, dado que el gobierno había decidido mantener la inflación en la pauta actual, la institución ponía en práctica a partir de hoy un plan de contingencia de sesgo más contractivo y dotado de nuevos indicadores para el seguimiento público de su ejecución. En el día previo al inicio del plan, la caída del precio del dólar anticipó una de las primeras reacciones del mercado frente a la contingencia.
Sobre el mediodía el Instituto Nacional de Estadística informó que la inflación de agosto se había elevado al 1,73% en agosto, acumulando en el año un 8,22% y en los doce meses pasados 9,03%. El INE explicó que más de la mitad del aumento se corresponde con las variaciones sufridas por los precios de la alimentación, los cuales sufrieron nuevamente incrementos importantes en prácticamente todos sus renglones. Las otras contribuciones considerables al sorpresivo registro de agosto se observan en los gastos de las familias en combustibles e impuestos municipales más gastos comunes.
El impacto del aumento de agosto determinó que la inflación en los doce meses previos se elevara sobre el 9%, aproximándose a un nivel inesperado para la planificación económica y la negociación salarial hasta hace pocos días. La proximidad al 10% no sólo establece un riesgo de que Uruguay pase a la selecta categoría que ostentan inflaciones de dos dígitos, una verdadera rareza en el mundo contemporáneo, sino que, además, pudiera gatillar un cambio brusco de precios y la misma estructura de la negociación salarial, disminuyendo plazos de los contratos y generando una mayor conflictividad, además de las consecuencias que pudiera tener ese umbral sobre el ahorro y el crédito.
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